jueves, 29 de marzo de 2012

Leer con el oído

Book is on the polaroid © Ricardo Barroz
El audiolibro es la grabación de relatos, novelas, poemas..., en definitiva, textos leídos en voz alta por un intérprete, actor o el propio escritor. Las primeras locuciones del libro hablado datan del 1975, cuando el escritor David Sánchez Juliao grabó una antología de cuentos, pero en 2001 este nuevo formato despega gracias a Stephen King y su novela Riding the bullet, que vendió medio millón de copias en tan solo 48 horas.

Al principio tenía mis reservas. ¿Podía un audiolibro igualar el placer de leer un libro físico? ¿Es necesario prestar más atención al escuchar que al leer? El proceso receptivo no es el mismo, pues mientras oímos algo -desde radio fórmula a Los solteros de Plan- podemos hacer otras cosas simultáneamente. No sé vosotros, pero a la hora de leer yo solo puedo leer. En silencio, con los ojos pegados a las páginas, sosteniendo el libro o el e-reader y ya. Leer un libro físico me exige más atención, mientras que cualquier sonido se me antoja distractor.


No me olvido de las personas ciegas o con otras discapacidades que tienen que recurrir al audiolibro. Antes, lo reconozco, pensaba que era un consuelo poder leer de esta manera, pero ahora, de hecho, no me parece una opción "de segunda". Cada vez me gusta más tumbarme en la cama y escuchar algún relato, y gracias a ellos me he dado cuenta de lo difícil que es escuchar en ocasiones, ya no solo para captar el tema de una conversación, sino para poder apreciar los matices que contiene la prosa escrita.

Me encantaría hacer audiorrelatos, lo confieso. Creo que podría hacerlo bien, así que lo añado a mi lista de cosas que hacer antes de morir. Dejo aquí para vuestro recreo dos estupendos relatos, ganador y finalista del certamen de Sueños de Opio I, de Valentia Autores.

47, escrito por Gustavo Ruiz Llavero e interpretado por Daniel Peña y composición musical de Eduardo Catalina. En la Inglaterra industrial de Jack el destripador, un investigador hará frente a un terrible misterio, los agrios; unas criaturas vampíricas están provocando el terror...

Cadalso, escrito por A.J. González e interpretada por Ángeles Hernández y composición musical de Pablo Cano.  ¿Qué pasa por la mente de un hombre sentenciado a muerte durante las difíciles horas previas a su ejecución?

 

¿Os han gustado? ¿Qué opináis vosotros sobre leer con el oído? :)

domingo, 25 de marzo de 2012

Reto: Tridente literario

¡SORPRESA! ¡Ya somos más de 100 seguidores y quería agradecéroslo de alguna manera más divertida en vez de hacer un ñoño post!


Durante este mes he estado buceando por la blogosfera, mirando sobre todo bitácoras de literatura para ver si los bloggers, además de hacer reseñas, relatos, artículos y demás, habían hablado alguna vez de sus preferencias literarias. Encontré los famosos ‘top 10’ e incluso ‘top 50’ de libros y escritores preferidos y me di cuenta de que podemos conocer aspectos de las personas a través de los libros que leen. Entonces me dije: ¿por qué no hacer un reto más divertido, más personal, para conocer a los lectores que hay detrás de sus blogs?

(¡Sigue leyendo!)

miércoles, 21 de marzo de 2012

¡Feliz día de la poesía!


A ambos lados del río se despliegan
anchos campos de cebada y centeno,
que decoran la tierra y se reúnen con el cielo;
y a través del campo se extiende el camino
que va hacia las torres de Camelot;
y la gente va y viene,
contemplando el lugar donde se balancean los lirios
alrededor de la isla de allí abajo,
la isla de Shalott.
Los sauces palidecen, tiemblan los álamos,
Las leves brisas se ensombrecen y tiemblan
en las olas que discurren sin cesar
por el río que rodea la isla
fluyendo hacia Camelot.

Cuatro muros grises y cuatro torres grises,
dominan un lugar rebosante de flores,
y la silenciosa isla aprisiona
a la Dama de Shalott.
Por la orilla, cubiertas por los sauces,
se deslizan las pesadas barcazas
tiradas por lentos caballos; e ignorada
navega la chalupa con revoltosa vela de seda
rasurando las aguas hacia Camelot:
pero, ¿Quién la ha visto agitando su mano?
¿O asomada en el marco de la ventana?
¿Acaso es conocida en todo el reino
la Dama de Shalott?

***
 "La dama de Shalott", de Tennyson, y Loreena McKennitt como siempre tan increíble...

martes, 20 de marzo de 2012

Caprichitos de lector

ILoveReadingAndWriting © tumblr
 En una entrada vieja comenté el regalo perfecto para escritores, y ahora le toca el turno a los lectores. Desde el facebook de El Tiramilla, he encontrado una web llamada La tienda de Belenci, en la que podemos comprar complementos de lectura. Me he enamorado de los almohadones, con un montón de colores y estampados -y bastante útiles dentro de lo que cabe, quiero decir, ¿a quién no le duele el cuello cuando lee en la cama?-, packs de atriles con luz para ebooks, iPads, portalibros... Bueno, podéis echarle un vistazo por vosotros mismos.

Belenci no me paga por hacerles publicidad, y es una pena porque puedo ser muy insistente. Cada vez hay más y más productos destinados a la comodidad de los lectores. Hace ya unos años, en un viaje nocturno, vi a un señor con una pequeña lámpara engarzada al lomo del libro, y pensé: ¡pero qué cosa tan... guay! -digo "guay" muchas veces- ¡lo quiero! Ahora me es imposible entrar en una librería sin parar en la zona de los complementos y hacer una lista de las cosas que me llevaría si no fuera tan pobre. Diréis: por fin empiezan a cuidarnos como es debido. ¡Error! ¡Lo que pasa es que saben de qué pie cojeamos!

Me niego a pensar que soy la única que se muere al ver los marcapáginas de peluche, herraduras, motivos celtas, nombres, dinosaurios, luces que se mueven... ¿Vosotros sois caprichosos? Muchos me diréis que no, que lo interesante de leer es el libro. Pero no pasa nada si por el camino nos hemos llevado un par de puntos de libro, un atril, una mesa portátil con luz y cincuenta bolígrafos.

lunes, 19 de marzo de 2012

Internet: la selva literaria y los cazatalentos

Booklover © tumblr
 Ya hemos hablado de esto, una y otra vez. No pasa una semana sin que sea noticia un escritor novel, ciudadano de a pie que lo mismo compra el pan y baila jotas, que sacude los cimientos tradicionales de la edición gracias a internet. Esta vez en América Economía, bajo el titular 'Internet es la nueva forma de publicar libros y encontrar talentos', encontramos un artículo que habla de plataformas como Book Country, de Penguin -más conocida, en inglés- o Movellas, para jóvenes como medio de promoción.

Los editores se están dando cuenta del nuevo pseudónimo del escritor 2.0, que básicamente es Juan Palomo -yo me lo guiso, yo me lo como... y para mí los beneficios-, y no quieren tropezar con la misma piedra que la industria musical, que se ha dado cuenta del pastel cuando ya se lo habían llevado. Desde un punto de vista amateur, parece que las editoriales navegan por la red al acecho de nuevos fichajes. De ahí el boom de las plataformas digitales. Aquí tenemos Wattpad para publicar por entregas, o Amazon si queremos vender nuestros libros, y cualquier idea es mejor que quedarse sentado coleccionando rechazos de las editoriales. Parece que ellas quieren ver de qué pasta están hechos los escritores actuales, en qué círculos se mueven, si saben sacarse las castañas del fuego. Si no te publican, si no te conocen, es porque no saben que existes; eso es lo que le digo a cualquiera que se frustra cuando sus posts o sus trabajos duran medio minuto en Facebook. Por eso hay que saber el arte de promocionarse sin cansar y ofrecer contenidos novedosos con una línea definida. Si vamos paso a paso, lo conseguiremos. El único problema es que las editoriales van a tener que espabilar si quieren seguir siendo atractivas para el tipo de la pluma. Y viceversa.

sábado, 17 de marzo de 2012

Una carrera de fondo


Tumbado en el alféizar de la ventana, Sir Gato paseaba su mirada por la calle en busca de algún delicioso ratón que atrapar. Ojalá aparezca uno pronto, pensó al oír el trueno que precedía a una tormenta, aunque siempre puedo pedirle algo a la señorita Bella si no consigo ninguno. Sir Gato era un gato afortunado: vivía en la avenida de chalés donde se ubicaban las familias más ricas e importantes de la ciudad. Nunca pasaba hambre, y su gruesa tripa lo evidenciaba. De pelaje blanco y brillante, era tan largo como ancho y bien podía hacerse pasar por una alfombra persa.

De pronto, Sir Gato se tensó. Justo pasaba por allí Gato Errante, sucio, mojado y con un ratón en la boca. Al verle dejó su caza en el suelo, arriesgándose a que cualquiera le robara su premio y saltó por los tejados hasta ponerse a su altura.

—¿Qué miras, Gato Errante? ¿Tienes hambre?
—Apuesto a que no tanta como tú —respondió él, señalando su gran barriga.
Gato Errante sonrió y le mostró una hilera de dientes afilados, pero no dijo nada.
—¿Vas a comerte ese ratón? —siguió preguntando Sir Gato, relamiéndose.
—¿Es que no puedes cazar uno por ti mismo?
—Por supuesto que puedo —contestó Sir Gato, irguiéndose ofendido—. ¿Quieres probar?
—He oído que cada lunes tiran un montón de comida buena en la trastienda del restaurante Balino —dijo a su vez el gato callejero—. ¿Quieres probar?
—¿Para qué me cuentas eso? —Sir Gato enarcó una ceja.
—Quiero proponerte un reto.  El primero que llegue de los dos se quedará con toda la comida del restaurante.
—No pienso competir por unas ridículas sobras.

En realidad, Sir Gato no quería pelear por nada del mundo. Gato Errante poseía una figura estilizada, digna del mejor atleta. Las patas estaban endurecidas por la caminata diaria en busca de comida; el pecho, henchido por el juego de profundas y equilibradas respiraciones para cada momento del día. Después, Sir Gato se miró a sí mismo y vio un felino gordinflón, embutido en una vida de excesos que más de una vez le había procurado un buen susto. Sin embargo, él era el gato más orgulloso de toda la avenida, y Gato Errante no tuvo más que tentarle un par de veces para bajar al suelo y trazar una línea de salida imaginaria.

—Sabes dónde está Balino, ¿no? —«¡Por supuesto!»—. Perfecto. A la de tres: una, dos, ¡tres!

Sir Gato no había terminado de estirarse cuando Gato Errante dobló la esquina, levantando una fina capa de arena de entre los adoquines. ¡Diablos!, pensó, y echó a correr tan rápido como podían sus patas. Torció hacia la derecha, siguiendo los pasos de su adversario, y continuó con aquel ritmo de carrera que empujaba sus bigotes hacia atrás. Enseguida sintió cierto dolor al notar la grasa bailando de un lado para otro. Poco después tuvo que parar para recuperar el aliento. Dio largas y penosas bocanadas, apoyado en una esquina. El corazón le iba a dos mil por hora y temía que se le saliera del pecho. Además, el veterinario le había dicho que nada de sobresaltos o podría fallarle. Un escalofrío le puso los pelos de punta, y las primeras gotas de tormenta amenazaron con estropearle el pelaje. ¡Podía morirse! ¡Y todo por aquella estúpida carrera! ¿Acaso él necesitaba comida basura para vivir? No, desde luego que no; esa era la tarea de los callejeros como Gato Errante.

Cuando recuperó la energía, Sir Gato tiró la toalla y se giró en sus pasos para volver a casa. No quería morir por una ridícula apuesta. Era injusto para él, porque no estaba en las mismas condiciones que su adversario. ¡Ah, sí! ¡De estar igual de bien, nada me habría parado! De nuevo en casa, Sir Gato dio un salto y se tumbó en su querido alféizar, que aún no había sido alcanzado por la lluvia. ¡Esa era su vida! Tranquilidad, placer y vaguería. El sobrepeso era solo un efecto secundario de llevar una vida tan buena, algo con lo que podía vivir sin avergonzarse. Si nadie le había mirado mal en el vecindario, ¿por qué iban a preocuparle las palabras de un gato callejero?

Pero de aquel día en adelante Sir Gato empezaría a asimilar la idea de cuidarse un poquito más para retomar la carrera con Gato Errante, y quizás, solo quizás, llegar a vencerle.

***

Este es el relato que presenté al concurso de EXE Fitness. 
© Licencia de Safe Creative 
 ¿Os ha gustado?

martes, 13 de marzo de 2012

¿Juzgas el libro por su portada?

Yo sí. ¡Lo admito! Y me los he comprado, e incluso me han gustado. ¿Qué hay de malo? ¿No nos entra la comida por los ojos? ¿No nos fijamos en las personas atractivas? Luego ya si la sinopsis no nos interesa es otra historia. Pero la portada... ¡bam! Nos mira desde la mesa de novedades, haciendo pucheros para que compremos el libro. 

A la pregunta: ¿es fundamental una buena portada? Respondo que por supuesto que sí; que ya puede ser la mejor novela para leer de todos los tiempos, que sin una buena portada costará llegar al lector. Oye, y qué le vamos a hacer, somos superficiales hasta en eso -¿o solo me pasa a mí?-. Por eso muchas veces hay choques entre el diseñador y el autor que contrata sus servicios.

Lo que pasa es que el escritor viene con una idea predeterminada de lo que quiere ver en papel, pero muchas veces no se da cuenta del horrible y antiestético criterio que quiere implantar al diseñador. Muchas veces queremos resumir el argumento entero en la portada, y eso no puede ser. O sí, pero si la novela tiene como protagonistas a los animales de un zoo, no hace falta pintarlos a todos. Quizás quede mejor algo que los represente.

Supongo que es cuestión de gustos, pero como consejo de una persona que ni siente ni padece por el diseño, la clave es hacer una síntesis del argumento y plasmarlo en la portada. The Book Cover Archive es una web de portadas organizada por diseñadores, ilustradores, títulos y autores, además de la fecha de edición. Echadle un vistazo si tenéis tiempo, porque podréis encontrar diseños muy variados, y sobre todo, muy equilibrados.


He escogido estas tres de la web para que veáis que hay un poco de todo. A mí me encantan las portadas minimalistas, sin entramado. ¿Y a vosotros? :)

domingo, 11 de marzo de 2012

10 razones por las que mola ser escritor

Prettybooks © tumblr
1. Puedes crear tus propias reglas y romperlas cuando te apetezcan.
2. Si escribes escenas románticas, puedes ruborizarte y contar que no podrías confirmar si son autobiográficas.
3. Puedes decirte que ese error no es un error sino una nueva palabra. El lenguaje evoluciona y tal.
4. Sabes que hablar contigo mismo tiene un objetivo.
5. La gente espera un comportamiento raro de las personas creativas.
6. Aunque digas que no basas tus personajes en personas reales, podrías hacerlo. La venganza es dulce.
7. Tu imaginación ya tiene algo en lo que concentrarse.
8. Tu excéntrico historial de páginas web de tu ordenador puede ser explicado como parte de una investigación. BONUS: En realidad, cualquier cosa puede ser explicado como parte de una investigación -que sólo hay que pensar*
9. No eres un cotilla: estás trabajando.
10. No existen las etiquetas.


miércoles, 7 de marzo de 2012

Nunca te tomes la amistad como algo personal

Sophie-unicorn © tumblr
¿Quién eres tú para afirmar que alguien es tu amigo? ¿O que no lo es? ¿Y quién no tiene ese amigo que desaparece indefinidamente y vuelve sabiendo que por más que pase el tiempo nada cambiará entre vosotros? ¿Y qué hay de ese otro amigo que pasa —o quiere pasar— cada minuto de su vida contigo? No creo que debas decirme cuál de los dos significa más para ti. No creo que puedas, simplemente.

La amistad es la amistad. Significa lo que tú crees que puede llenar un hueco en tu corazón. Hay algunos agujeros que solo la distancia puede tapar, y otros que necesitan cubrirse siempre. Por alguna extraña razón, la verdadera amistad crea una simbiosis en la que cada parte sabe lo que necesita del otro; y si no es así, si uno de los dos exige o recibe en exceso… ¿hace falta explicarlo?

Siempre recordaré a mis amigos. A los que fueron, y a los que vendrán. Porque no hay nada malo en pensar que algunos llegan únicamente a ti para dejar su huella, lección incluida, y tender el relevo al siguiente.

domingo, 4 de marzo de 2012

Errores comunes (II): advertir de que, advertir que

¡Hey! Hoy os traigo una entrada sobre la diferencia entre "advertir que" y "advertir de que". Es lo único que aprendí en la clase del jueves, pero me pareció muy interesante y quería compartirlo con mis lectores preferidos. En el ámbito periodístico se suelen confundir estas dos formas, y seguro que hablando nos equivocamos aún más, así que... dentro RAE.
a) Advertir [a alguien] de algo. El objeto de la advertencia puede ir también introducido por sobre o acerca de. Si la advertencia es una oración subordinada encabezada por la conjunción que, es correcto el empleo conjunto de la preposición y la conjunción. En esta construcción el complemento de persona es directo, pues funciona como sujeto de la pasiva. Por ello, cuando este complemento es un pronombre átono de tercera persona, deben emplearse las formas lo(s), la(s).
b) Advertir [algo] a alguien. El objeto de la advertencia se expresa mediante un complemento directo y el complemento de persona es indirecto. Este régimen es el habitual cuando el complemento directo es una oración subordinada introducida por la conjunción que, y especialmente cuando la intención es admonitoria o amenazante.
 Cuando lo leí por primera vez fue en plan: okey, ya controlo, pasemos a otra cosa..., pero a los diez minutos me hacía la picha un lío. Voy a intentar explicároslo y a buscar un truquillo para recordarlo siempre. Como veis, lo que he marcado en negro es lo más importante de toda la explicación. De hecho es lo único que se entiende a primera vista. Vayamos con los ejemplos:
  • Advertir a alguien de algo/ advertir de que:
1. Nunca advertí a Eleazar de lo que iba a pasar.
2. Nunca advertí a Eleazar de que la situación podía mejorar tanto.
3. Nunca la advertí de lo que iba a pasar. /("alguien" es complemento directo)
  • Advertir algo a alguien/ advertir que:
1. Le advertí del lado romo de la espada.
2. Le advertí que iría a por él./("algo" es complemento directo, entonces "alguien" es indirecto).

Yo diría que el truco está en que "advertir de que" va con complemento directo en la persona y que "advertir que" va en complemento indirecto. Entonces, esto quedaría así:
Advertir [a alguien] de algo: de que + lo/la (CD persona)
Advertir [algo] a alguien: que + le (CI persona)
Son pequeñas cosas que a probablemente pasen desapercibidas al ojo medio, pero eso no quita que haya que hacerlas bien. ¿Qué os ha parecido? ¿Interesante? Ya lo dice mi madre: no te acostarás sin saber una cosa más.