martes, 7 de febrero de 2012

La típica excusa del escritor

Phewsa © tumblr
De esto que me pongo a escribir, pongo la primera línea, me salta una ventanita de un correo, lo leo, decido posponerlo porque claro, estoy escribiendo, pero cinco minutos después el cuadrado del messenger se tiñe de naranja y me veo obligada a contestar -porque no quiero hacer esperar a nadie-, cierro la conversación y digo, bueno, voy a hacer la visita de rigor al facebook. Cinco notificaciones y un mensaje privado, ¿qué puedo hacer sino leerlo?, y ya que estoy miro el twitter un momento a ver: no hay menciones -y ciertamente, lo sabía- pero pierdo otros treinta minutos leyendo lo que dicen los demás. Entonces recuerdo el correo de antes y lo contesto, si total, ya me he despistado, y ¡din! una mención en twitter, alguien, seguramente una de esas personas que tienen que aguantar mis pataletas literarias, me recuerda que yo estaba escribiendo, así que abro el documento, ¡se me había olvidado por completo! Releo la frase y resulta que no me gusta nada... mejor lo cierro y ya lo escribiré mañana. Es que claro, la inspiración no viene nunca y ya no sé qué hacer para remediarlo, blablablá, sufro de página en blanco.

¿Os suena de algo? :)