sábado, 25 de febrero de 2012

Mis 10+1 reglas para escribir

ILoveReadingAndWriting © tumblr
1. Cuando te sientes a escribir, cierra todas las redes sociales. En realidad, cierra, apaga o lanza contra la pared cualquier cosa con internet. Finge ser bohemio al menos en esto.
2. Ten siempre cerca hoja y papel por si te atascas. Escribe a mano la escena como se la contarías a un amigo y luego maquíllala como solo tú sabes hacerlo.
3. No tengas miedo de crear conceptos nuevos. Si rompes palabras, podrás crear otras.
4. Ten algo de comer siempre a mano, y si no puedes, coge tu peluche preferido. La comida te hará recuperar el ánimo cuando veas que no puedes ("tómate un kitkat", ya sabéis), y bueno, podrás golpear al peluche para desahogarte.
5. No tengas abiertas ochenta pestañas de Word con el guion, los personajes, resúmenes y demás porque te equivocarás al volver a la historia. Ya te imagino diciendo: ¡paso de esta mieeeerda! ¡me voy a twitter!
6. Llega un momento en que la historia se construye sola. Tú piensas: ah, pues voy a hacer una historia de cincuenta páginas con diez capítulos, todo controlado. ¡Error! La historia te pedirá cómo debe ser escrita, así que no trates de encauzarla o morirás.
7. Interioriza los personajes cueste lo que cueste. Y esto quiere decir que si necesitas volverte loco para saber describir a un loco, tendrás que hacerlo. Así que ya sabes, si no te gusta el deporte, procura no hacer personajes que corran diez kilómetros todos los días. Si no, echadle un ojo al libro de Murakami “De qué hablo cuando hablo de correr”. Habla de lo puteado que está por sus personajes.
8. Si tienes el síndrome de la página en blanco, repítete a ti mismo: ¡yo he venido a hablar de mi libro, y si no, a la mierda! Se solucionará. Y si no, pues te has echado unas risas.
9. ¡Ay, qué vago estoy! ¡Qué mal todo! ¡Puf! Quéjate si hace falta, pero mientras escribes. Hace falta mucha determinación para poner un punto y final en condiciones.
10. Reescribe las veces que haga falta, pero ten claro cuándo debes dejar descansar la historia. No te martirices. Nunca vas a estar satisfecho con lo que escribes porque cada vez lo haces mejor. ¿A que mola?
11. Así como dos personas no se leen el mismo libro, cada uno escribe basándose en sus propias verdades. Escríbelas, ¡diviértete! E imprímelas y cuélgalas por la habitación cuando sientas que no puedes hacerlo. Porque sí puedes.