martes, 28 de agosto de 2012

Querido diario...

LiveLaughLove © tumblr
Mantén un diario, no una de esas listas de cosas que hiciste durante el día. Escoge una situación, un incidente, y escríbelo como una breve estampa. Dale color, notas y diálogo; dale un principio, un nudo y un desenlace como si fuera un cuento o un capítulo dentro de una novela. Es una buena práctica. Hazlo y adivinarás sobre qué quieres escribir.
Palabras de John Berendt. Yo, a falta de un diario, tengo dos: uno de diez mil páginas llamado My Life Story y el diario de diario al que le cuento mi vida. Lo hago desde pequeña, con intervalos más cortos y largos de tiempo. Al principio era por pura diversión; me gustaba escribir pero no tenía ideas o talento para enlazarlas, así que contaba mi vida. Después aprendí a personalizarlo, a elegir lo que le digo al diario y cómo se lo digo; alargo o resumo los problemas en función del ánimo que tenga, y es curioso porque releyendo me doy cuenta de lo afilada que es mi letra cuando estoy enfadada y lo redonda que es si utilizo un pilot en vez de un bic.  Pero ante todo, me he dado cuenta de que escribir en el diario me ayuda a ordenar y sintetizar ideas. Y un día, cuando eche la vista atrás, me gustaría sentarme a leer mi propia vida, pensar: ¿y esto me importaba tanto en aquel momento? o ¡mira, lo que empezó como una broma...! Una autobiografía de puño y letra. ¿No es bonito?