miércoles, 25 de diciembre de 2013

Mi 2013 en libros

Dijo Oscar Wilde una vez: "podemos pasarnos años sin vivir en absoluto y, de pronto, toda nuestra vida se concentra en un solo instante". Mi 2013 podría ser ese solo instante en varios años de tranquilidad. Un giro drástico tras otro, decisiones, pasos adelante -siempre adelante-, momentos que se van directos a la caja de recuerdos, viajes... Todo ha cambiado a mi alrededor, excepto mis acompañantes en esta aventura: los libros. 

Según mi perfil de aNobii, he leído 29 libros, pero haciendo la lista para el blog me salían 31. Investigando esto, me he dado cuenta de que algunos libros terminados no tienen fecha, así que un par se me han escapado. En cualquier caso, esta es la lista de mis libros y cómics leídos en 2013:
https://notegraphy.com/Sparda/note/474658
Como la lista es larga, notegraphy la ha acortado para no afear el formato. Si queréis verla completa, pinchad en la imagen o aquí. De estos 31 libros, tengo mis siete lecturas preferidas, que son estas:


El jinete de dragón, de Cornelia Funke: no deja de sorprenderme su capacidad para devolverme a mi niñez. Lo devoré en días y lloré con un par de frases.
Vida de una geisha, de Mineko Iwasaki: mi primer contacto con una biografía fue muy satisfactorio. Encantada de haber profundizado en el tema y de nuevo asombrada por la de vueltas que da una vida.
En el país de la nube blanca, de Sarah Lark: no leo novela histórica ni romántica por lo general. Fue de mis primeras lecturas del año, y no podía dejar de leer... hasta que un evento en la novela me tuvo alejada de ella durante una semana. Era incapaz de abrir el libro. Pese a la buena nota, de momento no seguiré con sus continuaciones.
Las vacaciones de Jesús y Buda, de Hikaru Nakamura: ¿qué mejor manera de retomar los mangas que con estas dos almas de cántaro? Buen humor, buen dibujo y una historia divertida. Ideal para los que, como yo, quieren leer algo de manga pero no están hechos para las series líderes en popularidad.
Loto Negro, de L. J. Rowland: llevaba dos años buscando por librerías la última parte de esta trilogía sobre las aventuras del samurái detective y su esposa. Tampoco leo novela negra o thriller -y esto es lo más parecido al género-, así que me ha dejado un buen sabor de boca. Un caso escalofriante sobre el poder de las sectas en el Japón feudal.
Entre Extraños, de Jo Walton: increíble. Lo especial de este libro no es su estilo ni su estructura epistolar, sino que cuenta lo que ningún libro puede hacer: lo que ocurre tras la casilla de 'fin', la vida después del 'y comieron perdices'. La recuperación de una muchacha tras perder a su hermana gemela en una batalla mágica contra su madre.
Sabriel, de Garth Nix: un descatalogado que me encantó por su originalidad dentro del lienzo fantástico. Bien escrito y con ganas de conseguir sus continuaciones. Bueno, y primero, conseguirlo para mi biblioteca personal.
La historia interminable, de Michael Ende: un pendiente entre pendientes. Lo tenía en la estantería desde hace casi dos años, pero no fue hasta hace poco que me llamó y nos quedamos hablando hasta las tantas. Pese al cambio de ritmo en la segunda mitad, se ha convertido en un libro muy especial. 

Probablemente mi última lectura del año sea Planeta de exilio de Ursula Le Guin, y en 2014... ¡ya se verá! Y hasta aquí por hoy. Quiero desearos unas muy felices navidades, rodeados de libros, videojuegos y personas, animales y naturaleza querida; que cojáis energías para lo que viene y que, sobre todo, no dejéis de sonreír

martes, 17 de diciembre de 2013

Cuando los escritores se pierden

book-lover © tumblr
Soy de las que piensan que las profesiones más bonitas requieren creatividad. Y la escritura es todo creatividad más un plus de trabajo y perseverancia que no todos tenemos, o que tenemos a veces, por eso nuestro contador de palabras parece una montaña rusa. 

Pero no penséis que esta entrada va sobre la inspiración o sobre seguir adelante. No. Esta entrada es una queja incendiaria sobre cómo algunos escritores manchan la belleza de su oficio. Las palabras son hermosas y tienen un poder increíble; crean la magia a nuestro alrededor, otorgan consistencia a los mundos ficticios. ¿Por qué hay tanta envidia y tanta puñalada trapera? Pensé que no tendría respuesta, pero aquí está: porque quieren publicar a toda costa. Todos los escritores parecen simpáticos y abiertos hasta que les ponen un contrato de edición en las manos. Entonces olvidarán lo que hablaron contigo sobre mejorar el panorama editorial, sobre los libros caros, sobre las nuevas editoriales que ofrecen un salario de mierda... E irán corriendo a abrazar su ejemplar nuevo en el que pone su nombre. Sí, algunos escritores son unos ególatras. 

Los reconoceréis porque van en grupo y se promocionan entre sí. "Lee la novela de mi amigo, ¡es genial", dirán, y probablemente piensen que es un estúpido. No se la habrán leído, sin más, porque no les interesa. Porque van a lo suyo, a su libro, a sus ventas, a que su nombre esté en todas las librerías... O crearán historias conjuntas ambientadas en el mundo de uno de los escritores -el más listo- y dejará que el río limpie su cauce; así solo quedarán los mejores. O se habrán creado su propio apartado en la Wikipedia. O irán diciendo por ahí que son amigos de tal escritor de moda. O aceptarán triquiñuelas con los certámenes anuales de novela. O insultarán a los demás porque han cometido una falta de ortografía -y puestos a ser quisquillosos, si se ha equivocado sin querer es una errata. La falta de ortografía requiere el desconocimiento de la norma-. O tacharán la autoedición de fracaso. U ocultarán reseñas negativas que puedan empañar sus ventas. De esto también hablé en mi columna de FrikArte sobre la inseguridad de los autores consagrados:
Los escritores ‘amateurs’ piensan que la publicación es la meta final, un concepto erróneo, pues lo más importante en la vida no es llegar, sino mantenerse, y más en este mar de aguas turbulentas. Para mí, un escritor consagrado es el que no teme las embestidas del oleaje, el que continúa agarrando el timón a bordo de un Titanic cualquiera.
Porque algunos se creen muy listos. Usan las palabras en su beneficio, no importa si las están tiñendo de malas intenciones. Bien pensado, quizá se creen que los demás somos tontos y vamos a caer en su red de mentiras. No es que escalen en la montaña de la vida, es que suben gracias a otro alpinista y luego cortan su cuerda. Eso es ser un trepa. Tanto como escribir a pedido de la editorial o sobre lo que esté de moda en ese momento. 

Y esto es lo que pasa cuando los escritores se pierden. Olvidan que su oficio solo consiste en escribir, no en echar sapos y culebras sobre los demás, ni promocionarse con veinte tweets cada hora con frases ridículas sobre su novela, ni dar la chapa al prójimo, ni berrear un sinsentido sobre la piratería, ni... No quiero seguir. Solo espero que los hipócritas se den por aludidos y que los nuevos escritores -los honestos, los de verdad- sepan de quién rodearse. 

martes, 26 de noviembre de 2013

10 elementos imprescindibles para contar historias


El contrato: desde el principio tienes que hacer una promesa. ¿Será violento, terrorífico, divertido, tenso, dramático…? La promesa servirá para que el lector se haga una idea de lo que va a encontrar en el libro. Esto no significa que no haya espacio para los giros argumentales; entre otras cosas, lo que no aguanto es una sinopsis que no se corresponda con el libro.
El empujón: empieza suave. No quieres asustar a nadie por ser demasiado denso. Confía en el contrato que has establecido previamente. Es algo muy común en los libros de fantasía épica o ciencia ficción. Para presentarnos el universo, el autor echa mano de las páginas iniciales. Es el caso de Dune, El señor de los anillos o El camino de los reyes, donde la contextualización puede ser decisiva para seguir leyendo. Yo he abandonado libros de mis escritores favoritos por esta razón. A veces no estoy hecha para aguantar seiscientas páginas de background, por muy necesarias que sean. Este problema afecta sobremanera a los lectores que quieren atreverse con estos géneros. Cuando por fin va a desarrollarse la historia, ya no tienen fuerzas para pasar la página.
El incidente: el acontecimiento que pone todo en movimiento. Debería ocurrir pronto y mantener la historia unida. Añadiría aquí más bien es una cuestión de timing. El incidente debe precipitarse con la misma fuerza que un vaso derrama su contenido y lo esparce por el papel, deformando la trama y los pensamientos de los protagonistas, volviéndose impredecible para el lector. Es por esto que no dejaría que este suceso ocurriera tampoco muy rápido. ¿Y cuál es, entonces, el momento ideal?
La revelación: justo antes del punto de no retorno, el personaje principal aprende -comprende- de qué va la historia. Es el: “¡ay, mamá!” previo al primer cañonazo, “si lo hubiera sabido antes…” ¡Pues no habría libro que contar! Y eso es lo que nos gusta. Que no haya tiempo para arrepentirse.
El punto de no retorno: las fuerzas del bien encaran una decisión que engloba miedo, seguridad, amor, odio, venganza o desesperanza. Aquí, si el trabajo está bien hecho, quiero seguir leyendo.
Mini-Clímax: lo siento, pero debes permitir que las fuerzas del mal ganen épicamente. Y de nuevo, si el trabajo está bien hecho, resisto a duras penas las ganas de lanzar el libro por la ventana y decirle cuatro cosas al escritor, algo así como: ¿pero no tienes corazón? ¿no ves que se están esforzando mucho? ¡Quiero hablar con el encargado! ¡Exijo un final feliz!
El momento “todo está perdido”: ha llegado. Tu labor es retratar la desesperación más absoluta de los buenos. Han perdido. No van a resolver el problema que tienen delante, no importa cuál sea. Es demasiado difícil. Han sido muchos sacrificios ya, y en vano. Una retirada a tiempo es una Victoria, dicen. Unos lo tienen claro; no quieren luchar más. Otros aún poseen un brillo de esperanza, enseguida apagado por las circunstancias. Como lectora, también me gusta sentir esa angustia.
Nuevas esperanzas: esta es la oportunidad que tiene uno de los personajes para brillar. Una luz que brilla en la oscuridad. Otra vez recalcaría la necesidad del timing.
Clímax: esto golpea al lector con la fuerza de mil demonios. Los buenos arriesgan todo lo que tienen y ganan la batalla pese a lo imposible de la situación. Y esto debe ser no como el agua que se extiende por una superficie, sino como el torrente que azota violentamente lo que encuentra a su paso.
El final: el público se deshace en alivio, felicidad, amor y clemencia. ¡Genial! Y, de paso, hemos visto la evolución del héroe. Este último punto es fundamental. Hemos de observar cambios en la vida de los protagonistas: lo que antes tanto les importaba, ahora ya no la merece. Algo ha cambiado en sus corazones.

Esta es la estructura imprescindible. El original lo podéis encontrar aquí en inglés. Ahora bien, después de lo leído y con unas bases tan claras, cualquiera podría escribir, ¿no? Con un mínimo de belleza lingüística e historia interesante el trabajo está hecho. No hay misterio que valga. El secreto del ‘storytelling’ ya no es tal. Mi reflexión para esta entrada es: ¿podemos reinventar la forma de contar historias? 

jueves, 7 de noviembre de 2013

5+1 claves antes de enviar tu manuscrito a un corrector

Cezare-me © DeviantArt
"¿Qué puedo hacer antes de contactar con un corrector de estilo?" es, junto a "¿a qué os dedicáis exactamente los correctores?" una de las preguntas que más veces he tenido que responder. He decidido, pues, explicar aquí por puntos lo que yo considero agradable como correctora cuando recibo una novela nueva. O una proposición de novela nueva, más bien. Ante todo, os advierto de que estos puntos no van a abriros el cielo. No son aspectos técnicos ni increíbles; tienen que ver más con la lógica y el respeto en una cadena de montaje, donde uno siempre intenta facilitar la tarea al siguiente. Vamos allá:

1. Poner punto y final a la novela. Parece obvio, pero no es la primera vez que alguien intenta que corrija una novela inacabada. Ignoro si hay correctores que trabajan capítulo por capítulo a medida que el autor escribe, pero diría que antes de dar por hecho una u otra metodología, es preciso acotar sus pautas. Cada maestrillo tiene su librillo, dice mi madre. Las cosas claras y el chocolate espeso. Etcétera.
2. Releer el manuscrito una o dos veces. "Y... ¡fin! ¡Enviando al corrector, a las editoriales y a mi abuelito para que la lea!" Solo tu abuelito la leerá con cariño. Las editoriales tardarán eones en contestar, si es que lo hacen, y no pasarán de las primeras diez páginas. En cuanto al corrector, le molestaría mucho comprobar que lo que le han enviado es un borrador. Ni siquiera una primera versión, ¡un borrador! Es una proto-versión del producto final. No creeríais la de erratas tontas que el mismo escritor puede eliminar en la lectura. Eso nos agiliza el trabajo y permite que nos dediquemos a la novela en profundidad casi desde el principio.
3. El corrector no es un editor. Entiendo que pueden parecer profesiones entrelazadas por eso de que el editor se ahorra el sueldo del corrector cargando con su trabajo -y luego pasa lo que pasa-, pero no es así. Un corrector no tiene por qué daros una opinión de vuestra novela, ni aseguraros un feedback, al menos no en el sentido estricto de comunicación constante. Personalmente, no estoy acostumbrada. Hago un cierto asesoramiento simultáneo mediante la caja de comentarios -esta escena pasa muy rápido, aquí falta chicha...-, pero no es imprescindible. El 'coaching' es propio del editor. Si este también es corrector ya no lo sé, pero habría que ver el porqué de esa fusión.
4. Acordar previamente las cláusulas. El formato, el tipo de corrección, la forma de trabajar, los plazos y cualquier peculiaridad que merezca la pena saber. A mí no me importa recibir emails kilométricos si con ellos tengo claras mis herramientas para empezar.
5. Confiar en el otro. Es un asunto peliagudo. Sobre todo para los escritores sin editorial, que quieren autoeditarse o simplemente tener una novela bien pulida y preparada para la acción, buscar un buen corrector puede ser complicado. Hay estafadores en todas las profesiones, personas que os venderán humo transformado en una corrección de mierda, o incluso quienes podrían intentar utilizar inapropiadamente vuestro manuscrito. Ante cualquier búsqueda yo siempre recomiendo pagar la profesionalidad. No obstante, un corrector principiante puede ser buenísimo desde el principio. A lo que me refiero es que no intenten daros gato por liebre. Buscad garantías de su trabajo, referencias, contrato, tarifas... En su forma de expresarse veréis si hay profesionalidad. Al menos es lo que me gusta pensar. Sabréis que habéis encontrado a un buen corrector cuando podáis dejar vuestra novela en sus manos sin miedo a nada. Como si se fuera a un campamento de inglés. Volverá más resabida que nunca.
6. Corregir es un trabajo remunerado. Nada más que añadir aquí.

Si hay alguna duda, no dudéis en comentarlo. :3

miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Preparados para el NaNoWriMo 2013?

¡Hola hola!
Lavado de cara 2013
Como viene siendo habitual cada año, dentro de dos días empieza el NaNoWriMo, el Mes Nacional de Escritura de la Novela, que consiste en escribir 50.000 palabras antes de la medianoche del día 30 de noviembre. También, como cada año, los responsables del NaNo hacen un pequeño lavado de cara a la web para que este largo camino sea más novedoso, divertido y alocado que el anterior. Para los que aún no saben qué es el NaNoWriMo porque me he explicado mal o porque prefieren saberlo directamente de sus palabras, he aquí un esqueleto de esta iniciativa:
¿Qué?: Escribir una novela de 50.000 palabras, comenzando desde cero en el transcurso de un mes.
¿Quién?: ¡Tú! No podríamos llegar esto a cabo si más gente no lo intentara también. Escribamos juntos prosa cómicamente terrible pero extensa.
¿Por qué?: ¡Las razones son infinitas! ¡Para participar activamente en una de las formas de arte más encantadoras de nuestra era! O para escribir sin obsesionarte por la calidad. Para hacer referencias oscuras a pasajes de nuestras novelas en fiestas. Para poder mofarnos de los novelistas profesionales que pierden y pierden el tiempo, tardando mucho más de 30 días en producir su trabajo.
¿Cuándo?: Puedes ingresar en cualquier momento para añadir tu nombre a la lista y navegar por los foros. La escritura comienza el 1 de noviembre. Para ser añadido a la lista oficial de ganadores, debes alcanzar la meta de 50.000 palabras antes del 30 de noviembre a medianoche. Una vez tu novela haya sido verificada por nuestro equipo de contadores en línea... comienzan los festejos.
El premio es nada más y nada menos que un súper banner y la satisfacción, sobre todo la gran satisfacción de haber conseguido llegar a la meta. Yo nunca lo he conseguido, y si bien tengo muchas ganas, este año creo que me impondré un límite mucho menor para cerrar una novela corta y encaminar otra que tengo entre manos. Si consigo hacer ambas cosas me doy con un canto en los dientes, pero no creáis que no me da envidia el ambiente pre-NaNo que se vive en mi twitter. Me encanta leer a la gente hablando de lo excéntricas y divertidas son sus historias, los personajes... El ánimo que se fragua antes del pistoletazo de salida. Para mí, uno de los aspectos más increíbles del NaNo es la capacidad que tiene para motivar a sus escritores. Es decir: tu compañero y tú vais a escribir una novela -y como dicen los organizadores, vais a escribir mucha basura, y eso es bueno-. Cada vez que él esté escribiendo y tú estés, no sé, poniéndote al día con The Legend of Korra, sentirás tanta envidia que tendrás que dejar el capítulo a medias para intentar alcanzar tus 1666 palabras diarias. Esta agradable e insana competencia y el sufrimiento placentero son dos emociones que unen mucho, sobre todo cuando se comparte la misma meta. Desde el blog os deseo muchísima suerte.

¡Se me olvidaba! He encontrado un e-book sobre esta gran aventura: NaNo for the New and Insane, con entrevistas y consejos muy interesantes de los creadores. Está para muchas plataformas, así que tanto si tenéis e-reader como si no podréis leerlo.

Ahora bien, la curiosidad me puede. ¿Cuántos de por aquí os presentáis? ¿De qué van vuestras historias? Os iré espiando desde mi perfil para ver cómo vais. ¡Un beso!

viernes, 25 de octubre de 2013

El lector implícito

teachingliteracy © tumblr
Dicen los escritores que no escriben sino para sí mismos, poseídos por un frenesí creativo que les empuja a concebir una obra. Yo misma pensaba así hasta las primeras clases de Teoría de la recepción del máster, donde estudiamos las diferentes corrientes literarias de cada generación y sus correspondientes métodos teniendo en cuenta la posición del lector. Entre estos métodos existentes para estudiar las entrañas de una obra y calificarla como literatura o no, hallamos el concepto del "lector implícito", denominado así por W. Iser. Dice la Wikipedia:
En el transcurso del acto de leer, a partir de lo que es la pura presencia del texto, percibimos lagunas o ausencias. El narrador puede no darnos todos los datos para comprender a un personaje, puede omitir incluso la situación decisiva para el desarrollo de la intriga, puede describirnos escenarios de forma incompleta, etc. Todas estas ausencias, vacíos, blancos, lagunas o indeterminaciones, que pertenecen al texto pues son elementos constitutivos del mismo, componen el espectro de la noción de lector implícito, junto con aquellas otras técnicas de narración o escritura que exigen una determinada forma de decodificación (la ironía, por ejemplo). 
Nota mental: tengo las hojas de Iser a mi lado, pero he preferido coger la Wikipedia. No sé qué dice eso de mí exactamente, pero no me juzguéis: las hojas tienen un lenguaje muy complejo y no estoy segura de entenderle. La wikipedia no está especialmente clara tampoco, pero yo entiendo que el lector tiene un trabajo de comprensión, y, a través de esta comprensión, él mismo construye la historia.

A raíz de esto, empecé a pensar en la premisa con la que he iniciado el post. ¿Los escritores no escriben para nadie... o no saben para quién escriben? Dicho de otra manera, ¿no piensan en el lector o no saben en qué lector están pensando? Puede que ellos, los autores como tales, no; pero sí su narrador o los personajes que toman conciencia a través de sus dedos. Entonces la novela coexiste con este lector implícito -una interpretación, como ya digo, muy libre de la teoría de Iser. Probablemente no merezca ni relacionarse con ello, pero no sé de qué otra forma llamarlo- que solo está de manifiesto en el subconsciente del escritor. Si él escribe lo quiere leer, significa que cree que fuera, en el exterior, más allá de su novela o de sus circunstancias que rodeen la relación lector&autor, puede existir alguien que quiera leer lo mismo. En otras palabras, el escritor escribe para un lector imaginario que puede coincidir -o no- con el lector real. Pero está ahí, y se encarga de alimentar las expectativas del juntaletras.

Viendo que me estaba encerrando en mí misma, decidí hacer la pregunta por twitter para que algunos de vosotros me dierais vuestra opinión, y me he encontrado nada más y nada menos que... ¡veintisiete interacciones! ¡Muchas gracias por colaborar! Y he aquí, como prometí, algunas respuestas:



 *Siento si las imágenes se descompensan dependiendo del navegador.
¿Entonces es verdad que no escribimos para nadie, o en última instancia, solo para nosotros mismos? ¿Es importante ser conscientes de ello? Creo que esta afirmación tiene más de vanidad que de certeza. No digo que no sea posible, sino que parte del típico elitismo de "escritor" que no siempre se ve en otras artes.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¡Cuidado, un libro con amor homosexual!

Los lectores estamos cansados del amor. No solo porque en algunos libros sea tan insípido como el tang de limón, sino porque mientras el esquema heterosexual de las relaciones amorosas no ha cambiado en veintiún siglos, el homosexual sigue desnaturalizado de cara a la galería literaria. Parece que la comunidad LGBT solo habita en Chueca y es divertido hablar de ellos en carnavales, no así en el ámbito cultural. Si todavía hay gente a la que le parece raro ver a las dos mamás de un mismo niño, no quiero ni pensar en cómo llevará que existan personas con un sexo que no corresponde a sus necesidades... Pero hoy he venido para poner un poco el dedo en la llaga de los círculos retrógrados. Clichés, clichés y clichés, ¡esto es lo que hay! Ancha es Castilla, y está llena de novelas en las que los estereotipos homosexuales son dignos de parodia.

book-cupcakes © tumblr
Es curioso que haya tantos personajes homosexuales escritos por personas heterosexuales. No me malinterpretéis: no es que no puedan escribir de o sobre ello, es más, deben. La verdadera experiencia se consigue cruzando la línea de comfort. Quizás el único inconveniente que veo y que ha dado lugar a todos estos tópicos es que algunos escritores no han hablado con ningún gay o lesbiana en toda su vida. Creerán que son seres de leyenda, porque si no, no me explico cómo pueden existir tales arquetipos:

1. La loca: ideal para animar fiestas y hablar de novios, pero tan vacío como una bolsa de patatas. Ha sido creado como excusa para detonar una acción, no para ser en sí mismo. Escrito por quienes han visto muchas películas absurdas -no estilo Monty Phyton o el nuevo dinoporn, sino Los rubias de pelo en el pecho- o que han oído hablar de 'este tipo de gays' pero no han tomado café con ninguno. También es aplicable a las lesbianas, aunque creo que se da en menor frecuencia.
2. La mala: también conocido como 'el despechado' o 'la despechada', porque nos da igual si es gay, lesbiana, bisexual o transexual. El caso es que es una víbora tan  venenosa que si se muerde la lengua, se muere. Ha sido creada para enrollarse con la mejor amiga del protagonista -o mejor amigo, en cualquier caso, de su mismo sexo- y luego ha descubierto que le gusta el rollo. ¿Qué sabemos de la mala? Que es puro rencor, que se llama Christine o Pain en el caso de las lesbianas y Blake y Stefan para los gays. Nada más, porque no sirve para nada más. Escrito por quienes desconocen los verdaderos motivos de quien explora su sexualidad y solo quieren telenovelas estilo Antena 3.
3. El promiscuo: también válido para ambos sexos. Le gustan todos los de su mismo sexo. No importa si son jóvenes, maduritos atléticos o sugardadys. No es que debajo de esa promiscuidad subyaga una enfermedad psicológica, es, hablando en plata, follar por follar, por darle el toque moderno a la novela. Escrito por quienes hacen fanfics guarros, que no eróticos.

Estos son solo tres, pero hay muchos más, y me gustaría que comentarais los que más os hayan llamado la atención. ¿Pero cómo van a verse naturales las relaciones homosexuales si no se reflejan adecuadamente en la literatura, que es desde tiempos inmemoriales, la vía del conocimiento por excelencia? ¿Se puede escribir sobre LGBT y no parecer idiota? ¡Sí! Yo misma leo más bien poco sobre amor homosexual, así que hice un barrido por este artículo de Wikipedia sobre la homosexualidad en la ficción fantástica y luego pedí por twitter que mis seguidores me echaran un cable. Y estas son algunas de las proposiciones:
  • Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima
  • El muchacho persa, de Mary Renault
  • Captive Prince, de U.S Pacat
  • La mano izquierda de la oscuridad, de Úrsula K. Le Guin
  • Sputnik, mi amor, de Murakami
  • Antichrista, de Amélie Nothomb
  • Novelas de Javier Negrete
  • Boy meets boy, de David Levithan
¿Qué más podríais recomendarme? A cambio también tengo otro artículo en inglés sobre personajes gays y cómo construirlos bien, amén de que para mí tiene una respuesta muy obvia: tal y como a los demás, porque al margen de su sexualidad todos son personas.

martes, 1 de octubre de 2013

¿Quieres ser escritor? ¡Ejercita tu estilo!

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Dice Toni Morrison: 
¿Quieres ser escritor? Encuentra un modo diferente de decir "voy a la tienda" cada vez que lo digas. Pon motes a todos tus amigos. Haz preguntas a la gente, estate abierto a una conversación vista desde fuera, no abandones un tema hasta que no estés satisfecho. Por cada habitación en la que estés cada día, señala al menos una cosa que esté ahí, pero que no debería, y por qué. Luego tómate diez minutos a la semana para apuntarlo. Escribir solo lleva mucho tiempo cuando el único momento en que piensas en escribir es cuando estás escribiendo
De entre todas las citas que voy acumulando, hoy, dando un repaso, esta me ha llamado mucho la atención. Ser escritor no es un trabajo en el que vas a una oficina, fichas y tras ocho horas te olvidas. Cierto es que hay profesiones que requieren esta metodología, sobre todo si son más automáticos o menos creativos, pero no es el caso para los escritores. Los artistas son artistas veinticuatro horas al día, siete días a la semana y cincuenta y dos semanas al año. También existen otros oficios que poseen esta característica continuidad, como el periodismo o la investigación, pero como siempre voy a dedicar esta entrada a los juntaletras.

Continuando en la línea de Morrison, al pensar en encontrar un modo distinto de contar algo me ha venido a la cabeza Raymond Queneau y su libro Ejercicios de estilo. Este señor ha escrito el mismo texto de 90 maneras distintas, explorando el lenguaje y los recursos de narratología. Aquí os dejo el texto en forma de relato y en alejandrinos. Es divertidísimo:
Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre. Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.
Y en alejandrinos:

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, en la mañana, resignado subía
Al ómnibus completo de viajeros banales,
Muchedumbre aburrida de rostros casi iguales.
Había un vulgo errante municipal y espeso
Que al pasar empujaba anárquico y avieso.
Un joven petimetre de luengo y seco cuello
y sombrero sin cinta —que bien me acuerdo de ello—
Se enojó con un viejo al que gritó, nervioso,
Que cesara al momento de empujar tan ansioso;
y al punto raudo y serio viendo un asiento huero
Se lanzó de éste en pos, raudo como un velero.
Al cabo de dos horas y en la misma jornada
Me lo vuelvo a encontrar, del azar por jugada,
Hablando y departiendo con un supuesto amigo
Acerca de un botón que faltaba en su abrigo.


Me pasaría la entrada poniendo todos los ejemplos que tiene. Por deciros algunos: poliptotones, ampuloso, vulgar, comedia -tipo teatral-, "entonces" -título misterioso-, filosófico, apóstrofe... Y todos tratan del mismo autobús y de los mismos viajeros. Es un ejercicio curioso, ¿no creéis? La experimentación nos da ese toque de versatilidad que necesitamos para afrontar diferentes situaciones, y también para ampliar nuestro registro.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Despacio y con buena letra

El título hace referencia a algo que solían decirme mis profesores a la hora de hacer un examen. Siempre empezaba fenomenal y las prisas acababan haciendo del folio una maraña de garabatos. Y si a eso añadimos que ya de por sí mi letra no destaca por su claridad...

Hace poco encontré estas imágenes sobre lo que esperamos ver escribiendo a mano y lo que sucede en realidad. Cuando algunos escritores me dejan echar un vistazo a sus libretas -pero por poco tiempo, porque las ideas podrían escaparse- veo que los párrafos de unas están perfectamente alineados, que usan varios colores, que añaden títulos y que hasta los han subrayado con regla. ¿El resultado? Una libreta clara, concisa e ideal para localizar la información en un momento. Luego, siendo la otra cara de la moneda, encuentro libretas que se asemejan más a la mía: tachones, líneas torcidas, dibujos de posturas o poses, post-its, asteriscos que remiten a páginas anteriores o sucesivas... en definitiva, un puto lío. Tengo aquí una foto de letra para que veáis cómo es mi libreta, y en esencia, cómo se organiza todo en mi mente.
De una novela fantástica y de misterio. © Eleazar-writes

Grosso modo, así preparé el primer superreportaje. © Eleazar-writes
Sé que tengo letra de dinosaurio. A veces ni yo la entiendo, incluso tengo que tachar y escribir la palabra de nuevo para que mi yo del futuro no se tire de los pelos. Pero una cosa está clara: necesito escribir a mano. Es costoso porque me canso, y si me canso la letra empeora, y si empeora mi caligrafía parece un electrocardiograma... Pero es la única manera que tengo de ser productiva. Qué sé yo; las ideas fluyen con más rapidez que tecleando en el ordenador, quizás porque así tienen más tiempo para convertirse en conceptos concretos. Sobre todo, porque mis libretas no tienen wifi. ¡Y tengo el dedo índice súper vitaminado!

Conocer nuestras peculiaridades nos ayuda a mantener un buen ritmo. Yo sé que escribo mejor a mano aunque luego tenga una doble tarea -pasarlo a ordenador mientras reviso- pero si eso es lo adecuado para mí, es lo que voy a hacer. Como excepción, si tengo mucha pereza de coger el bolígrafo pero me apetece escribir, cierro todo y abro en OmmWriter. Cero distracciones, os lo aseguro. Y si sois de los que necesitan trabajar sin música, creedme: se acopla tan bien al ambiente que al rato dejaréis de oírla.

Si os animáis, me gustaría ver vuestras libretas o vuestra letra, bien en una entrada -que podríais dejarme en el blog- o en los mismos comentarios.

Un pequeño offtopic antes de terminar la entrada. Me han llegado un par de correos que me sugieren temas de los que podría hablar en el blog. Y yo os pregunto: ¿tenéis vosotros algún tema del que queréis que hable o investigue? De momento estoy preparando otro superreportaje de cómo terminar una novela, pero me llevará tiempo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Éter

33 fotos desde el espacio © freeyork
El navegador de a bordo borró las coordenadas de la misión y trazó una ruta bien conocida para Equis. […] El trayecto hasta su hogar era largo, así que cedió el pilotaje a Dana II, la IA de su nave, y cerró los ojos. Aproximándose a las lindes del sueño, Equis pensó en que con suerte en casa volvería a soñar. De momento tendría que conformarse con la negrura infinita y unas estrellas que, a ojos de quien llevaba meses recluido en el espacio, carecían de esplendor.

jueves, 5 de septiembre de 2013

¡Nueva temporada de Eleazar escribe!

Rita © WeHeartIt
¡Hola a todos y todas! No os doy la bienvenida a septiembre porque "Volver a empezar otra vez", de El Corte Inglés feat. Vuestras pesadillas ya se ha encargado de ello. Vengo a contaros lo que he hecho este verano y una novedad exclusiva dentro del blog.

Primero, ¡soy licenciada en Periodismo! Llevaba cuatro años queriendo decir esto y por fin tengo el título. Este verano ha sido caótico. Apenas he parado por casa para recargar las pilas un par de días y seguir viajando. He estado haciendo una pequeñísima ruta por Andalucía -Sabinillas, Estepona, Puerto Banús, Málaga, Marbella, Bolonia y Tarifa-. Además aproveché para hacer kendo a 36ºC en el dojo, que viene fenomenal para sudar y oler a cocodrilo. Este fue uno de los momentos cumbres del verano. El otro ha sido hace unas semanas, cuando fui a Donosti a conocer a mi gran amigo Ximo Soler, escritor; Gustavo Raga, el ilustrador -ahora os enseño cosas, hihi-; y a Raúl Giscán, su traductor a inglés.


El robot-samurái es una ilustración que me hizo Gabo frente a la playa de los surfistas en Donosti. Aquí tenéis su página personal y aquí su página de facebook. En la otra foto están las firmas del libro de Ximo, Guardianes de Tierra Santa I: Acto de fe: el ilustrador me regala una ilustración, el escritor una súper dedicatoria y el traductor, una pizca de su inglés. ¡Son tan geniales!

Después vino septiembre, y con él muchos retos. A finales empiezo el máster en Literatura Comparada y Estudios Literarios. También tengo una prueba personal muy importante de la que os hablaré más adelante. Sigo buscando trabajo en editoriales o grupos editoriales; de esta necesidad surgió la única novedad del blog que veréis por el momento: el banner de "¡Quiero una corrección!", que está debajo de los seguidores. Tras el segundo aniversario del blog, que fue en junio, he decidido dar un empujón a mi trabajo como correctora de estilo. Es un llamamiento a los autores que quieran pulir sus manuscritos, pero también para las editoriales o, en definitiva, para quien necesite ayuda. Los detalles están en la entrada que creé para ello, y estaré encantada de resolver las dudas que tengáis.

Esto es todo de momento. Quizás habrá un tiempo en que no tenga internet, pero el blog seguirá funcionando con la mayor frecuencia posible. ¿Y vosotros? ¿Qué tal vuestro verano? :3

jueves, 1 de agosto de 2013

Cómo empezar una novela (3 de 3)

¡Hola! He aquí la última entrada del verano sobre Cómo empezar una novela. Si en los anteriores posts os hablé de las ideas y de la documentación... ¿qué más puede faltar? Pues lo más importante y a su vez más difícil: ¡escribir!
Me vais a perdonar que no tenga la misma tipografía... 

domingo, 28 de julio de 2013

Cómo empezar una novela (2 de 3)

Segunda parte del reportaje. Recordad que en la primera os estuve hablando de las ideas, de cómo llegan hasta nosotros y qué es lo que podemos hacer con ellas según el tipo de escritores que seamos. Hoy continúo con un apartado imprescindible en casi todas las novelas: la documentación. ¡Atención: post larguísimo!

miércoles, 17 de julio de 2013

Libros que todo el mundo debería leer


...Según esta imagen. ¡Solo me he leído seis! Y la verdad, no me gusta cuando hay enunciados tan universalizados. Cada uno tendrá sus indispensables. Los míos son, como siempre: El imperio final, Corazón de Tinta, Nación, Los elegidos, Orgullo y prejuicio, La Casa de Riverton y Lágrimas en la lluvia. Estos se me ocurren así a bote pronto.
¿Cuáles habéis leído vosotros de la lista y cuáles son vuestros indispensables? :)

viernes, 12 de julio de 2013

Errores comunes (III): infringir e infligir

Puede que no sea un error tan frecuente porque ninguna de las dos palabras está en nuestro vocabulario de a pie, pero es conveniente saberlo de cara a la comunicación escrita. No es la primera vez que se confunden, así que dentro RAE:
a) Infligir(se). ‘Causar(se) [un daño físico o moral] o imponer(se) [un castigo]. Deben evitarse asimismo los cruces entre ambos verbos, que dan lugar a las formas inexistentes infrigir y, sobre todo, inflingir.  b) Infringir. ‘Quebrantar [una ley, un precepto o un acuerdo]. No debe confundirse con infligir(se) (‘causar(se) [un daño]'.
Alguna vez se me ha escapado el condenado "inflingir", y seguramente lo he utilizado donde no debía. Eso sí, creo que este se da más en la expresión oral mientras que escribiendo nos limitamos a tergiversar los conceptos. Una vez lo leo me parece sencillo y pienso: ¡ah! ¿pero cómo me puedo equivocar en estas cosas? ¡Si es lógico!, pero empiezan a ser demasiados matices para memorizar, sobre todo para los que hablamos fatal. Suerte que el proceso mental-escrito no está tan sujeto a la inmediatez, que si no, caemos como moscas.

lunes, 8 de julio de 2013

Cómo empezar una novela (1 de 3)

¡Hola! ¿Cómo va el verano? El mío, intenso. Estoy inmersa en una corrección y además tengo mis propios proyectos que no puedo ni quiero dejarlos de lado ahora que tengo tiempo. Bien. Sobre el blog, este será el último gran reportaje antes septiembre. Quizás haya algún microrrelato, pero lo demás lo relegaré a otoño porque el verano es ideal para desconectar del ordenador todo lo posible y leer un montón. :3

Ya son varias personas las que me preguntaban por el blog o por correo cómo empezar a escribir una novela y realmente no sabía darles una respuesta segura, así que se me ha ocurrido hacer un Super Reportaje sobre ello. Se divide en tres partes: la idea, la documentación y empezar a escribir. ¡Dentro entrada!

lunes, 1 de julio de 2013

Los países que más leen en el mundo

Sin mirar, ¿qué países creéis que dedican más horas a la semana (por persona) a la lectura? Yo habría dicho Japón, Reino Unido, Finlandia o vaya, países nórdicos... Y nada más lejos de la realidad.

Esta infografía de Russia Beyond the Headlines muestra que la India, Tailandia, China, Filipinas, Egipto y la República Checa dedican entre 10-7 horas a la lectura entre semana. Por debajo, en la franja verde se encuentran Rusia, Francia o Arabia Saudí, y casi de los últimos, en la franja amarilla, está España con un poco menos de 6 horas junto a Turquía, Alemania, Estados Unidos e Italia. Y para mi sorpresa, en el último puesto se sitúan México, Brasil, Reino Unido, Taiwán, Japón y Corea. Vamos, que no he acertado ni una.

También hay otro tipo de datos muy interesantes referentes al porcentaje de lectores que leen determinados géneros según su sexo y la edad. No esperaba encontrar la fantasía entre los más leídos (32%), aunque sí, desgraciadamente, que la lean casi el doble de hombres que de mujeres (un 41% frente al 24%). Y si os fijáis, solo un 1% de los hombres lee novela romántica. ¿A qué creéis que se debe? Investigando un poco por la red, os dejo un trozo de una entrada del blog Escribe Romántica, al respecto:
[...]Es cierto que la educación que en general recibimos los varones no favorece demasiado de sensibilidad ni el adecuado desarrollo de la emotividad que se necesita a la hora de escribir novelas románticas. La tendencia a confundir el erotismo y la sensualidad con el sexo explícito también era algo que me jugaba en contra al momento de describir los vínculos entre los personajes.
Por último, fijaos en los lectores mayores de 45 años que leen novelas históricas: un 46% en contraposición a los menores de 24, que apenas son un 20%. A mí me cuesta muchísimo leer ficción histórica, para qué negarlo, pero a mi abuela le encanta. ¿Por qué le gusta más la historia a la gente mayor? ¿Les recordará a su pasado? Eso podría explicar por qué a mí me costaba tanto estudiar historia en bachiller y en la universidad. Se me hace tan aburrido...

Bueno, ¿qué os ha llamado la atención de la infografía? Soy todo ojos. :3

sábado, 29 de junio de 2013

¡Quiero una corrección!

¡Hola! Si has pinchado en el banner es que sabes que hago correcciones de estilo y quizás estés buscando alguna. Y si no lo sabías, tan solo tienes que echar un vistazo al sobre mí del blog para un pequeño resumen. Tengo experiencia como correctora de estilo en el grupo editorial Valentia Autores y también, desde los albores de 2012, me dedico a la corrección freelance. Paso a explicarme con más detalle:
1. ¿Qué es la corrección freelance?
Significa que me dedico a corregir manuscritos de escritores por cuenta propia. Principalmente son encargos de escritores, o bien autoeditados o en vías de autoedición, pero también puedo trabajar con servicios editoriales o con editoriales en sí. 

2. ¿Por qué 'freelance'?
Con la llegada de Amazon el porcentaje de escritores autoeditados ha dado un salto cualitativo muy importante. Entre los precios bajos y lo fácil que es tener una novela en el Kindle -¡a un solo clic!-, Amazon es una mina de historias por descubrir, pero muchas pecan de una mala presentación, errores ortotipográficos, cacofonías, repeticiones y erratas de todo tipo. Todo esto entorpece la lectura, y muchas veces desemboca en que el lector abandona el libro. 

La cuestión fundamental es que tales errores se podrían haber enmendado con las aportaciones del profesional adecuado. Los autores no tienen por qué saber maquetar, corregir lo más objetivos posible, editar, leerse como lo haría un lector... ¡Son empresas dificilísimas!, y que yo sepa, un escritor debe dedicarse a escribir.

Como lectora entiendo que, tras cinco o seis novelas pésimas en cuanto a estos aspectos, se prejuzguen el resto de historias, y por ende, al resto de autores. Como escritora, me hiere en el orgullo. No me gusta que descalifiquen a los compañeros, sean editados de la forma tradicional, coeditados o autoeditados. Todos se han sacado las castañas del fuego, han luchado contra viento y marea para que sus novelas vean la luz. Eso es maravilloso y punto.

Por eso, cuando la primera autora se puso en contacto conmigo y me pidió un presupuesto para la corrección, supe que tenía que aportar mi granito de arena... ya fuera para llevar a imprenta, para subir a Amazon o para ponerlas guapas antes de enviarlas a concursos y editoriales.

3. ¡Quiero una corrección!
Si eres escritor y has llegado hasta este punto es porque podrías estar interesado en mi trabajo. En ese caso te remito al correo electrónico para cualquier consulta o elaboración del presupuesto y del calendario de trabajo. Sin compromiso, claro. ¡Faltaría más! ¿Alguien se imagina yendo a probarse una camisa y que por tocarla ya tuviera que comprarla? Esto es igual. Charlamos, analizamos los pros y contras y luego tú decides.
Mi trabajo consiste en pulir el manuscrito desde una perspectiva más lejana, y por tanto, más objetiva. Busco puntuación mal puesta, reiteraciones, cacofonías; también hago pequeñas sugerencias para dar más aire al texto, más emoción en esa parte tan intensa, más tensión en aquella otra... Para que, en definitiva, la novela quede lo mejor posible. Tardo entre uno y dos meses en corregir una novela, pero depende del número de páginas que tenga, y atiendo cualquier género. Adicionalmente también elaboro informes de lectura y de estructura. Toda la información la podéis encontrar en este documento, donde desgloso los puntos a tratar.

Eso sí: no hago milagros. El talento lo pones tú, que eres el diamante en bruto. Yo soy la máquina que te ayuda a brillar. Con esto quiero decir que no voy a reescribirte el libro, y que en todo momento tu estilo y pericia constarán como impronta de autor.

4. Un resumen, por favor...
  • Soy correctora de estilo desde 2010, cuando hice una prueba para una editorial con un manuscrito y obtuve una valoración "muy positiva". Ahora he ampliado mis horizontes y trabajo con quien esté interesado.
  • Mi metodología se basa en la elaboración de un calendario de trabajo y del presupuesto correspondiente. Mantengo una relación horizontal con el autor, es decir: trabajo con él, no para él. También elaboro informes de lectura y estructura.
  • El tiempo que tardo en corregir una novela suele oscilar entre uno y dos meses. Como es lógico, depende del número de páginas y de otro tipo de variables, pero para eso está el calendario. Para que no haya retrasos ni sorpresas.
  • Garantizo una buena corrección. No lo digo yo, sino los autores que han trabajado conmigo. Una de ellas ha publicado su novela en Amazon y es de las más vendidas en varios países. 
  • Puedes acceder siempre que quieras a esta entrada a través de este banner, que está debajo del gadget de seguidores.
  • Vuelvo a dejar mi correo para cualquier pregunta o sugerencia, y también podéis usar los comentarios:

viernes, 21 de junio de 2013

Un escritor es...

© Ada Vekony
Tímido, arrogante, prejuicioso, honesto, impaciente, curioso, inquieto, perezoso, tranquilo, estoico, explosivo, carismático, divertido, antipático, serio, dormilón, histérico, frío, noble, cariñoso, llorón, enfadica, risueño, gruñón, sincero, raro, impuntual, terco, guapo, sencillo, tonto, justo, inteligente, cobarde, enérgico, único.

(y las escritoras tanto igual)

miércoles, 12 de junio de 2013

¿Qué tienen los escritores en la cabeza?

De todo, menos caspa.

Que si mira el catálogo de la editorial, que si estudia las posibilidades del mercado, que si no pierdas el ojo a las modas del momento, que si escucha lo que dicen los visionarios sobre las próximas tendencias, que si el libro físico desaparecerá dentro de cien años, que si busca lectores cero, que si tu pareja es la mejor beta-reader del universo pero te dice cosas bonitas porque te quiere, que si tu talento está infravalorado, que si se ríen de ti por querer ser escritor o escritora, que si apúntate a miles de cursos que -en el fondo- de poco te van a servir si no te sientas a escribir de una puta vez, que si preséntate a este concurso y a ese otro, que si hazte un horario para escribir y cúmplelo a rajatabla, sean vacaciones o no, tengas vida o no.

Todo esto pasa por tu mente de escritor, como mínimo, mil veces al día. Y esto te hace olvidar lo más importante: escribir lo que te guste. Lo que te dé placer. ¡Lo que quieras leer! ¡Y a la porra todo lo demás! Esos concursos, Dios sabe si amañados o no, y esos talleres para intentar focalizar ese torrente de creatividad que ya tienes, joder. Estas preocupaciones están fuera de lugar por dos razones:

1. Todavía no has terminado la novela, así que ¿para qué te vas a preocupar de un problema que todavía no se ha presentado?
2. Escribes porque tienes algo que decir. El único objetivo que debes tener, más allá de poner punto final a tu novela, es mejorar cada día. Y eso no lo vas a conseguir cediendo a presiones externas ni preocupándote por unas regalías que no existen, ni quejándote de lo mal que está el sector editorial.

Así que ya sabes lo que tienes que hacer. ¿No? Escribe.

viernes, 7 de junio de 2013

¿Cómo leen los escritores?

Keepupfaith © Weheartit
Ahora, con el verano a la vuelta de la esquina, por fin puedo retomar la lectura con unas ganas increíbles. Prácticamente acabo de terminar R y Julie y ya estoy con Myst: el libro de Atrus, un libro-adaptación de los videojuegos de Myst. Poco a poco me he dado cuenta de que si un libro no me gusta, como me pasó con R y Julie, no me tengo que sentir mal por dejarlo y escoger el siguiente. So many books, too little time. Y no sé vosotros, pero leyendo me di cuenta de que quería escribir. Ya no me conformaba con ser parte de las historias de mis autores favoritos; quería, necesitaba empezar de cero con mis propios personajes e historias.

Si bien es cierto que leo por diversión, a veces no puedo quitarme la supervisión de correctora o la de escritora y sucede que bajo el propósito del entretenimiento subyace un análisis crítico del libro que estoy leyendo. Escucho la voz del narrador, intento identificar las tres partes de la novela -introducción, nudo y desenlace- si es que están definidas, estudio a los personajes... Tampoco puedo evitar releerme una frase preciosa, no porque diga algo bonito, sino por su estructura; y de la misma manera, tiendo a enfrascarme en una frase que yo habría escrito de otra manera. Creo que cualquier lector con tintes de escritor hace esto, sobre todo si está con su escritor favorito.

Esta lectura de doble objetivo es diferente según qué libro tenga entre manos. No es lo mismo devorar un bestseller, a los que yo miro con ojeriza prejuiciosa -si es un bestseller, ha de serlo con todas las de la ley-, que el debut de un autor novel o el final de una saga larguísima. El nivel de exigencia y las expectativas están íntimamente relacionadas a la hora de decidir si un libro me ha gustado o no. Sé que está mal, pero es así. Lo ideal sería zambullirse en el libro sin mayor preocupación que la de seguir leyendo.

jueves, 16 de mayo de 2013

El signo de exclamación miente un poquito

Ninusha © WeHeartIt
Digamos que a excepción de los trabajos, la pasividad propia de los profesores universitarios y los exámenes que se oscurecen el cielo como una super tormenta, nothing's wrong. Dejaré alguna entrada programada para estas dos semanas de ausencia. Mientras tanto podéis acomodaros por ahí y coger algún libro...

sábado, 4 de mayo de 2013

Hambre

NotOnlyPhotos © picasaweb
Abrió la ventana sigilosamente y desapareció con el amanecer. No echó la vista atrás, así que no vio cómo el hombre que dormitaba en la cama se desperezaba con los primeros rayos de sol. Despertaría solo, con la espalda llena de arañazos y amnesia placentera. Cómo se dieron de bruces el uno contra el otro, y a su vez contra el mueble más cercano, o cómo el hambre se hizo dueño de ellos y les obligó a arrancarse los labios a mordiscos eran momentos que él nunca podría revivir, pues se hallaban lejos de su memoria.
Pero ella lo recordaría todo. Naranja, amarillo; los colores de una noche.

jueves, 2 de mayo de 2013

7 razones por las que los autores no terminan sus novelas

Bookish art © pinterest
1. El autor está inmerso en demasiados proyectos como para terminar alguno.
2. El autor no está dispuesto o no tiene tiempo (real) para ponerse a escribir.
3. El autor se rinde con una idea y enseguida pasa a otra.
4. El autor reescribe constantemente los anteriores capítulos antes de terminar el primer borrador.
5. El autor envía a sus betareaders el manuscrito demasiado pronto y se desanima.
6. El autor pierde el hilo de su historia, es incapaz de seguir donde lo había dejado, y eso le desanima.
7. El autor termina una escena y se desanima un montón al ver que desentona con el resto del capítulo, como si fuera un párrafo inconexo.

¿Conclusiones? Es fácil y difícil a la vez que los escritores se desanimen; fácil porque a menudo creen que no valen para ello, difícil porque mientras se rinden lo vuelven a intentar. Son personas fuertes y sensibles y deberíamos cuidarles bien. Hoy, o cuando podáis, besad a vuestros escritores. Eso les hará felices.

(esta viñeta podría darnos una pista de cómo se adentran en la escritura, pero todavía no han dibujado otra que explique cómo salir de ella).