miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Preparados para el NaNoWriMo 2013?

¡Hola hola!
Lavado de cara 2013
Como viene siendo habitual cada año, dentro de dos días empieza el NaNoWriMo, el Mes Nacional de Escritura de la Novela, que consiste en escribir 50.000 palabras antes de la medianoche del día 30 de noviembre. También, como cada año, los responsables del NaNo hacen un pequeño lavado de cara a la web para que este largo camino sea más novedoso, divertido y alocado que el anterior. Para los que aún no saben qué es el NaNoWriMo porque me he explicado mal o porque prefieren saberlo directamente de sus palabras, he aquí un esqueleto de esta iniciativa:
¿Qué?: Escribir una novela de 50.000 palabras, comenzando desde cero en el transcurso de un mes.
¿Quién?: ¡Tú! No podríamos llegar esto a cabo si más gente no lo intentara también. Escribamos juntos prosa cómicamente terrible pero extensa.
¿Por qué?: ¡Las razones son infinitas! ¡Para participar activamente en una de las formas de arte más encantadoras de nuestra era! O para escribir sin obsesionarte por la calidad. Para hacer referencias oscuras a pasajes de nuestras novelas en fiestas. Para poder mofarnos de los novelistas profesionales que pierden y pierden el tiempo, tardando mucho más de 30 días en producir su trabajo.
¿Cuándo?: Puedes ingresar en cualquier momento para añadir tu nombre a la lista y navegar por los foros. La escritura comienza el 1 de noviembre. Para ser añadido a la lista oficial de ganadores, debes alcanzar la meta de 50.000 palabras antes del 30 de noviembre a medianoche. Una vez tu novela haya sido verificada por nuestro equipo de contadores en línea... comienzan los festejos.
El premio es nada más y nada menos que un súper banner y la satisfacción, sobre todo la gran satisfacción de haber conseguido llegar a la meta. Yo nunca lo he conseguido, y si bien tengo muchas ganas, este año creo que me impondré un límite mucho menor para cerrar una novela corta y encaminar otra que tengo entre manos. Si consigo hacer ambas cosas me doy con un canto en los dientes, pero no creáis que no me da envidia el ambiente pre-NaNo que se vive en mi twitter. Me encanta leer a la gente hablando de lo excéntricas y divertidas son sus historias, los personajes... El ánimo que se fragua antes del pistoletazo de salida. Para mí, uno de los aspectos más increíbles del NaNo es la capacidad que tiene para motivar a sus escritores. Es decir: tu compañero y tú vais a escribir una novela -y como dicen los organizadores, vais a escribir mucha basura, y eso es bueno-. Cada vez que él esté escribiendo y tú estés, no sé, poniéndote al día con The Legend of Korra, sentirás tanta envidia que tendrás que dejar el capítulo a medias para intentar alcanzar tus 1666 palabras diarias. Esta agradable e insana competencia y el sufrimiento placentero son dos emociones que unen mucho, sobre todo cuando se comparte la misma meta. Desde el blog os deseo muchísima suerte.

¡Se me olvidaba! He encontrado un e-book sobre esta gran aventura: NaNo for the New and Insane, con entrevistas y consejos muy interesantes de los creadores. Está para muchas plataformas, así que tanto si tenéis e-reader como si no podréis leerlo.

Ahora bien, la curiosidad me puede. ¿Cuántos de por aquí os presentáis? ¿De qué van vuestras historias? Os iré espiando desde mi perfil para ver cómo vais. ¡Un beso!

viernes, 25 de octubre de 2013

El lector implícito

teachingliteracy © tumblr
Dicen los escritores que no escriben sino para sí mismos, poseídos por un frenesí creativo que les empuja a concebir una obra. Yo misma pensaba así hasta las primeras clases de Teoría de la recepción del máster, donde estudiamos las diferentes corrientes literarias de cada generación y sus correspondientes métodos teniendo en cuenta la posición del lector. Entre estos métodos existentes para estudiar las entrañas de una obra y calificarla como literatura o no, hallamos el concepto del "lector implícito", denominado así por W. Iser. Dice la Wikipedia:
En el transcurso del acto de leer, a partir de lo que es la pura presencia del texto, percibimos lagunas o ausencias. El narrador puede no darnos todos los datos para comprender a un personaje, puede omitir incluso la situación decisiva para el desarrollo de la intriga, puede describirnos escenarios de forma incompleta, etc. Todas estas ausencias, vacíos, blancos, lagunas o indeterminaciones, que pertenecen al texto pues son elementos constitutivos del mismo, componen el espectro de la noción de lector implícito, junto con aquellas otras técnicas de narración o escritura que exigen una determinada forma de decodificación (la ironía, por ejemplo). 
Nota mental: tengo las hojas de Iser a mi lado, pero he preferido coger la Wikipedia. No sé qué dice eso de mí exactamente, pero no me juzguéis: las hojas tienen un lenguaje muy complejo y no estoy segura de entenderle. La wikipedia no está especialmente clara tampoco, pero yo entiendo que el lector tiene un trabajo de comprensión, y, a través de esta comprensión, él mismo construye la historia.

A raíz de esto, empecé a pensar en la premisa con la que he iniciado el post. ¿Los escritores no escriben para nadie... o no saben para quién escriben? Dicho de otra manera, ¿no piensan en el lector o no saben en qué lector están pensando? Puede que ellos, los autores como tales, no; pero sí su narrador o los personajes que toman conciencia a través de sus dedos. Entonces la novela coexiste con este lector implícito -una interpretación, como ya digo, muy libre de la teoría de Iser. Probablemente no merezca ni relacionarse con ello, pero no sé de qué otra forma llamarlo- que solo está de manifiesto en el subconsciente del escritor. Si él escribe lo quiere leer, significa que cree que fuera, en el exterior, más allá de su novela o de sus circunstancias que rodeen la relación lector&autor, puede existir alguien que quiera leer lo mismo. En otras palabras, el escritor escribe para un lector imaginario que puede coincidir -o no- con el lector real. Pero está ahí, y se encarga de alimentar las expectativas del juntaletras.

Viendo que me estaba encerrando en mí misma, decidí hacer la pregunta por twitter para que algunos de vosotros me dierais vuestra opinión, y me he encontrado nada más y nada menos que... ¡veintisiete interacciones! ¡Muchas gracias por colaborar! Y he aquí, como prometí, algunas respuestas:



 *Siento si las imágenes se descompensan dependiendo del navegador.
¿Entonces es verdad que no escribimos para nadie, o en última instancia, solo para nosotros mismos? ¿Es importante ser conscientes de ello? Creo que esta afirmación tiene más de vanidad que de certeza. No digo que no sea posible, sino que parte del típico elitismo de "escritor" que no siempre se ve en otras artes.

miércoles, 16 de octubre de 2013

¡Cuidado, un libro con amor homosexual!

Los lectores estamos cansados del amor. No solo porque en algunos libros sea tan insípido como el tang de limón, sino porque mientras el esquema heterosexual de las relaciones amorosas no ha cambiado en veintiún siglos, el homosexual sigue desnaturalizado de cara a la galería literaria. Parece que la comunidad LGBT solo habita en Chueca y es divertido hablar de ellos en carnavales, no así en el ámbito cultural. Si todavía hay gente a la que le parece raro ver a las dos mamás de un mismo niño, no quiero ni pensar en cómo llevará que existan personas con un sexo que no corresponde a sus necesidades... Pero hoy he venido para poner un poco el dedo en la llaga de los círculos retrógrados. Clichés, clichés y clichés, ¡esto es lo que hay! Ancha es Castilla, y está llena de novelas en las que los estereotipos homosexuales son dignos de parodia.

book-cupcakes © tumblr
Es curioso que haya tantos personajes homosexuales escritos por personas heterosexuales. No me malinterpretéis: no es que no puedan escribir de o sobre ello, es más, deben. La verdadera experiencia se consigue cruzando la línea de comfort. Quizás el único inconveniente que veo y que ha dado lugar a todos estos tópicos es que algunos escritores no han hablado con ningún gay o lesbiana en toda su vida. Creerán que son seres de leyenda, porque si no, no me explico cómo pueden existir tales arquetipos:

1. La loca: ideal para animar fiestas y hablar de novios, pero tan vacío como una bolsa de patatas. Ha sido creado como excusa para detonar una acción, no para ser en sí mismo. Escrito por quienes han visto muchas películas absurdas -no estilo Monty Phyton o el nuevo dinoporn, sino Los rubias de pelo en el pecho- o que han oído hablar de 'este tipo de gays' pero no han tomado café con ninguno. También es aplicable a las lesbianas, aunque creo que se da en menor frecuencia.
2. La mala: también conocido como 'el despechado' o 'la despechada', porque nos da igual si es gay, lesbiana, bisexual o transexual. El caso es que es una víbora tan  venenosa que si se muerde la lengua, se muere. Ha sido creada para enrollarse con la mejor amiga del protagonista -o mejor amigo, en cualquier caso, de su mismo sexo- y luego ha descubierto que le gusta el rollo. ¿Qué sabemos de la mala? Que es puro rencor, que se llama Christine o Pain en el caso de las lesbianas y Blake y Stefan para los gays. Nada más, porque no sirve para nada más. Escrito por quienes desconocen los verdaderos motivos de quien explora su sexualidad y solo quieren telenovelas estilo Antena 3.
3. El promiscuo: también válido para ambos sexos. Le gustan todos los de su mismo sexo. No importa si son jóvenes, maduritos atléticos o sugardadys. No es que debajo de esa promiscuidad subyaga una enfermedad psicológica, es, hablando en plata, follar por follar, por darle el toque moderno a la novela. Escrito por quienes hacen fanfics guarros, que no eróticos.

Estos son solo tres, pero hay muchos más, y me gustaría que comentarais los que más os hayan llamado la atención. ¿Pero cómo van a verse naturales las relaciones homosexuales si no se reflejan adecuadamente en la literatura, que es desde tiempos inmemoriales, la vía del conocimiento por excelencia? ¿Se puede escribir sobre LGBT y no parecer idiota? ¡Sí! Yo misma leo más bien poco sobre amor homosexual, así que hice un barrido por este artículo de Wikipedia sobre la homosexualidad en la ficción fantástica y luego pedí por twitter que mis seguidores me echaran un cable. Y estas son algunas de las proposiciones:
  • Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima
  • El muchacho persa, de Mary Renault
  • Captive Prince, de U.S Pacat
  • La mano izquierda de la oscuridad, de Úrsula K. Le Guin
  • Sputnik, mi amor, de Murakami
  • Antichrista, de Amélie Nothomb
  • Novelas de Javier Negrete
  • Boy meets boy, de David Levithan
¿Qué más podríais recomendarme? A cambio también tengo otro artículo en inglés sobre personajes gays y cómo construirlos bien, amén de que para mí tiene una respuesta muy obvia: tal y como a los demás, porque al margen de su sexualidad todos son personas.

martes, 1 de octubre de 2013

¿Quieres ser escritor? ¡Ejercita tu estilo!

acciobooksandsunshine © tumblr
Dice Toni Morrison: 
¿Quieres ser escritor? Encuentra un modo diferente de decir "voy a la tienda" cada vez que lo digas. Pon motes a todos tus amigos. Haz preguntas a la gente, estate abierto a una conversación vista desde fuera, no abandones un tema hasta que no estés satisfecho. Por cada habitación en la que estés cada día, señala al menos una cosa que esté ahí, pero que no debería, y por qué. Luego tómate diez minutos a la semana para apuntarlo. Escribir solo lleva mucho tiempo cuando el único momento en que piensas en escribir es cuando estás escribiendo
De entre todas las citas que voy acumulando, hoy, dando un repaso, esta me ha llamado mucho la atención. Ser escritor no es un trabajo en el que vas a una oficina, fichas y tras ocho horas te olvidas. Cierto es que hay profesiones que requieren esta metodología, sobre todo si son más automáticos o menos creativos, pero no es el caso para los escritores. Los artistas son artistas veinticuatro horas al día, siete días a la semana y cincuenta y dos semanas al año. También existen otros oficios que poseen esta característica continuidad, como el periodismo o la investigación, pero como siempre voy a dedicar esta entrada a los juntaletras.

Continuando en la línea de Morrison, al pensar en encontrar un modo distinto de contar algo me ha venido a la cabeza Raymond Queneau y su libro Ejercicios de estilo. Este señor ha escrito el mismo texto de 90 maneras distintas, explorando el lenguaje y los recursos de narratología. Aquí os dejo el texto en forma de relato y en alejandrinos. Es divertidísimo:
Una mañana a mediodía, junto al parque Monceau, en la plataforma trasera de un autobús casi completo de la línea S (en la actualidad el 84), observé a un personaje con el cuello bastante largo que llevaba un sombrero de fieltro rodeado de un cordón trenzado en lugar de cinta. Este individuo interpeló, de golpe y porrazo, a su vecino, pretendiendo que le pisoteaba adrede cada vez que subían o bajaban viajeros. Pero abandonó rápidamente la discusión para lanzarse sobre un sitio que había quedado libre. Dos horas más tarde, volví a verlo delante de la estación de Saint-Lazare, conversando con un amigo que le aconsejaba disminuir el escote del abrigo haciéndose subir el botón superior por algún sastre competente.
Y en alejandrinos:

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, en la mañana, resignado subía
Al ómnibus completo de viajeros banales,
Muchedumbre aburrida de rostros casi iguales.
Había un vulgo errante municipal y espeso
Que al pasar empujaba anárquico y avieso.
Un joven petimetre de luengo y seco cuello
y sombrero sin cinta —que bien me acuerdo de ello—
Se enojó con un viejo al que gritó, nervioso,
Que cesara al momento de empujar tan ansioso;
y al punto raudo y serio viendo un asiento huero
Se lanzó de éste en pos, raudo como un velero.
Al cabo de dos horas y en la misma jornada
Me lo vuelvo a encontrar, del azar por jugada,
Hablando y departiendo con un supuesto amigo
Acerca de un botón que faltaba en su abrigo.


Me pasaría la entrada poniendo todos los ejemplos que tiene. Por deciros algunos: poliptotones, ampuloso, vulgar, comedia -tipo teatral-, "entonces" -título misterioso-, filosófico, apóstrofe... Y todos tratan del mismo autobús y de los mismos viajeros. Es un ejercicio curioso, ¿no creéis? La experimentación nos da ese toque de versatilidad que necesitamos para afrontar diferentes situaciones, y también para ampliar nuestro registro.