jueves, 20 de marzo de 2014

Mariano Villareal: "La buena ciencia-ficción no necesita efectos especiales"

El pasado martes 18 de marzo tuvo lugar la conferencia "200 años de ciencia-ficción: de Frankenstein a Terra Nova" en Vitoria-Gasteiz. Me presenté en la biblioteca del centro cívico Ibaiondo con ganas de escuchar en persona a Mariano Villareal, editor de las antologías Terra Nova, publicadas por Sportula y Fantascy respectivamente, y ver el background que rodea ambos recopilatorios. Encontré un evento pequeño, acogedor, que sirvió de itinerario por las obras más destacadas del género, que abarca desde Mary Shelley hasta autores contemporáneos extranjeros y españoles. Mariano Villareal reivindicó la ciencia-ficción como literatura de primera clase, y no subliteratura puramente escapista. Como complemento, la red de bibliotecas de Vitoria colocó en un stand una selección de novelas que tiene en su haber, como Crónicas Marcianas, Dune o la Enciclopedia Ilustrada de Ciencia-ficción. También acudió José Antonio Cotrina, el autor de La cosecha de Samhein. ¡Menuda sorpresa!

Una pequeña muestra del archivo de la biblioteca
La presentación del segundo volumen de Terra Nova fue solo un pretexto para desarmar las ideas preconcebidas sobre ciencia-ficción. Las naves espaciales, los aliens y la tecnología son continentes de historias que reflejan los problemas del nuestro presente. "La buena ciencia-ficción no necesita efectos especiales" afirmó Villareal. El futuro, diste o no de la realidad que vivimos, es el escenario perfecto para la denuncia social, política y cultural. "La fantasía narra lo que no puede suceder", subrayó, "y la ciencia-ficción se encarga de contar sucesos posibles". Es, por tanto, especulativa, puesto que desarrolla diferentes problemas en diferentes espacios.
Las tres cuartas partes de la charla se dedicaron al recorrido por épocas de las obras más emblemáticas de ciencia ficción, divididas además por categorías:
- Clásicos: 1984, Un mundo feliz, La guerra de los mundos, Fahrenheit 451, Dune, La mano izquierda de la oscuridad, Solaris, Hyperion, Flores para Algernon y Lejana tierra.
- Slipstream, es decir, autores que normalmente no escriben ciencia-ficción: La carretera, La conjura contra América, El cuento de la criada, Nunca me abandones, La mujer del viajero del tiempo y El atlas de las nubes.
- Novelas españolas: El mapa del tiempo, El refugio, La trilogía de las tierras, La guerra de dos mundos -una recopilación de artículos sobre ciencia- y un recopilatorio de los relatos ganadores del Certamen Alberto Magno.
- Para iniciarse en el género: Yo, robot, Fundación, La amenaza de Andrómeda, Parque Jurásico, Enciclopedia Ilustrada de Ciencia-ficción, La chica mecánica y Marciano, vete a casa.
- Recomendaciones para los más jóvenes: El juego de Ender, Los Juegos del Hambre, La Torre y la isla, El mundo perdido, Traición y Semillas Amargas.
Ángel Benito Gastañaga, el ilustrador de Terra Nova, con su premio Ignotus 2013
Los últimos minutos de la presentación fueron para Terra Nova. La antología nació como respuesta al boom de autores noveles que traían un viento fresco y joven alejado de la cultura anglosajona, "un espacio donde publicar ciencia-ficción crítica y comprometida para captar el interés del ciudadano medio y no solo de los aficionados", afirmó el editor. Asimismo quiso destacar que los relatos habían sido seleccionados por sus aspectos humanos y no tecnológicos, es decir, un espejo donde mirar lo que sucede a nuestro alrededor. Además, la recopilación contiene autores contemporáneos para romper con la idea de que la buena ciencia-ficción solo está en los clásicos; y autores españoles e iberoamericanos.

El tercer volumen de Terra Nova está previsto para noviembre y actualmente está abierta la convocatoria para participar en esta tercera edición. Tras la charla pude cruzar unas palabras con Mariano Villareal, que fue muy cercano, y estuvimos hablando sobre los prejuicios que tienen los lectores ajenos a la ciencia-ficción. Por ejemplo, en el máster tuvimos que leer Fahrenheit 451 para narrativa, y algunos de mis compañeros temían aburrirse por la jerga técnica propia de la ciencia-ficción dura, pero sus opiniones fueron positivas precisamente por la ausencia de estos estereotipos. No les digas que es ciencia-ficción, me aconsejó Mariano -si se me permite la cercanía-, y qué gran verdad.