martes, 12 de agosto de 2014

Patrick Rothfuss: "A nadie le preocupa el realismo tanto como a los escritores de fantasía"


Dice Rothfuss que la tradición canónica de la fantasía parece exigir peleas, espadachines, dragones, huérfanos… y cualquier elemento fuera de los habituales puede sacar al lector del libro. Quizá el éxito de Crónica del Asesino de Reyes sea que ésta se enraíza en ideas más cercanas a la realidad en que vivimos que a los mundos clásicos de fantasía. En cualquier caso, las ventas hablan por sí mismas: El Nombre del Viento ha sido editado 12 veces en los 6 primeros meses desde su publicación, lo que se traduce en más de 90.000 ejemplares vendidos solo en España. Pero aún hay más: la primera semana de El Temor de un Hombre Sabio se saldó con 2,5 millones de copias en Estados Unidos y 800.000 ejemplares en castellano desde su traducción en 2011. Lo tuvimos con nosotros en el encuentro literario que llevaba su mismo nombre, organizado por el Celsius232. Parecía cansado pero feliz, porque, dijo, en ningún otro lado le han recibido tan calurosamente como en España.

Tardamos poco en entrar en materia. El autor de Wisconsin nos contó que el mayor enemigo que hay en sus libros es el sistema bancario. El dinero es una parte fundamental en el desarrollo de Kvothe, y la pobreza, una forma de vivir que condiciona para siempre su punto de vista.
En El Señor de los Anillos nadie compra nada. El mercantilismo que rige nuestras vidas en términos de hacer la compra o pagar impuestos no existe en la Tierra Media. Se aleja completamente de nuestra realidad. No es malo. Como escritor, Tolkien tomó sus decisiones, y yo las mías: decidí decantarme por un mundo cercano con amenazas realistas (como la pobreza) y no con tantas explosiones, peleas o dragones, por ejemplo. La realidad es que un dragón puede joderte tanto como un idiota.
A estas alturas todos sabemos que escribir no es una ciencia, “sino que se parece más a la alquimia”, pero los fans no perdieron la oportunidad de preguntarle cuál es su secreto a la hora de crear personajes. Rothfuss contestó que no es tan fácil como seleccionar ciertas piezas y montarlas. “Compartimos la misma existencia pero en otro plano. Es una relación bidireccional, donde yo aprendo de él y él aprende de mí”.


Sobre Kvothe y el estrés postraumático que lo azuza cuando pierde su laúd, varias personas en diferentes momentos preguntaron por si había recibido clases de música o tocaba algún instrumento, ya que las sensaciones que comparte un músico con su instrumento son, si no iguales, muy parecidas.
Como escritor, considero que tengo dos habilidades: la empatía y la extrapolación. La primera me ayuda a desarrollar personajes coherentemente. La segunda… bueno, veréis: si me he cortado con un folio, puedo imaginarme cómo sería ser cortado por una espada. No necesito que me pase para describirlo con bastante acierto.
De aquí deducimos (y se mencionó en la conferencia del sábado) que los escritores no deben escribir solo sobre lo que conocen, porque entonces “escribirían acerca de escritores que escriben sobre escribir”.

Patrick Rothfuss también habló sobre por qué su sistema de magia estaba basado en las leyes de la termodinámica. Llegados a este punto me parece importante añadir que tanto él, como Abercrombie y como Sanderson son siempre entrevistados por su originalidad, lo cual me lleva a reflexionar sobre el futuro de la literatura fantástica. ¿Caerán los estereotipos tradicionales y serán sustituidos por unos nuevos? ¿Buscaremos novelas originales por la trama o por los personajes? En cualquier caso, la respuesta de Rothfuss da lugar al titular de este post:
A nadie le preocupa el realismo tanto como a los escritores de fantasía. ¿Por qué? Porque os pedimos que creáis en cosas maravillosas, en mundos que no existen. Por eso nuestra obligación es construir algo creíble, y por eso nos preocupamos tanto por que lo que escribamos parezca real. De la misma manera, cada uno puede elegir cuánto profundizar en la lectura. Igual yo me conformo con saber que la magia existe y otros buscan saber su funcionamiento.

Y llegamos al plato fuerte: el mito del autor. Rothfuss habló de ello en la conferencia de “tres acercamientos diferentes a la literatura fantástica”, pero os lo traigo en esta entrada porque es una explicación extendida sobre los personajes que se hacen dueños de las escenas. Si las palabras de Sanderson os dejaron con ganas de más, he aquí Rothfuss con dos ejemplos bajo el brazo:
Los autores se creen gente extraordinaria. Creen que las historias llegan a ellos. Creen en cosas que no existen, como el Síndrome de la Página en Blanco. Siendo así, es normal que los personajes se hagan con las escenas. A ver, ¿quién no ha entrado alguna vez a un restaurante y ha tenido al lado a dos o tres niños gritones, molestando a los demás comensales, y los padres resignados y con los brazos en jarra como diciendo “ay, no podemos controlarlos”? Bien. Antes de ser padre, pensaba: ¡haz tu trabajo! (do your job!). Y ahora que soy padre… pienso exactamente igual. Endereza a tus hijos. Endereza a tus personajes. No, en serio. Insisto: imaginad una discusión entre dos personajes. No hay nada que se puedan decir para arreglar las cosas. Su amistad está perdida, pero el escritor los necesita juntos y en buena onda para su historia. ¿Qué puede hacer? ¿Seguir adelante? Porque el problema no está en el momento de la discusión, sino en el rumbo que tomó la historia páginas atrás. Ahora tiene que corregir esa variación. El autor no puede evadir responsabilidades.
El encuentro terminó con muchas preguntas sin responder, casi todas sobre su personaje preferido o cuál era su opinión acerca de Denna. Así como en otras charlas las preguntas fueron de carácter extraliterario, la de Rothfuss tuvo como protagonista indiscutible a Kvothe, sus decisiones, su laúd, sus sentimientos… Personalmente eché en falta alguna pregunta que no girara en torno a Kvothe, y además muchos conocéis mi opinión sobre su saga. Renovadora y a tener en cuenta, pero parad de contar. Aun así, es innegable que se ha convertido en una de las voces críticas de la literatura fantástica actual.