jueves, 17 de noviembre de 2016

Heredero del invierno, de Mariela González

Empecé pensando que la novela que tenía entre las manos era un déjà vu de otras tantas historias con una sinopsis general sobre ladrones: está bien, me gusta, es entretenido. Sin más. Por si fuera poco, después de muchas lecturas de ciencia ficción, el contraste con el estilo de la autora me dejó más de una vez pensando si me gustaba o no. Spoiler: ¡sí! ¡Y mucho! Gracias mil a la editorial por el ejemplar.
La noche del golpe que tan cuidadosamente habían planeado cambiaría sus vidas para siempre. Aunque Llyra, con toda su experiencia como miembro de la hermandad de los ladrones, nunca hubiese imaginado hasta qué punto. Una frenética huida, una violenta emboscada y la aparición inesperada de un huraño encapuchado serán solo el principio de un viaje que la llevará al territorio de las leyendas, y a recuperar lo que creía perdido de su propio pasado.
De Heredero del invierno me gustaría destacar a los personajes, el estilo y la ambientación. Llyra y La Sombra, los protagonistas, se desarrollan a medida que los acontecimientos les obligan a cuestionar sus actos continuamente. Sus demonios personales, su equipaje a la espalda, condicionan la forma de relacionarse entre ellos. La autora plantea dudas morales y cambios de planes que si bien a veces no tenía muy claro a dónde se dirigían y por qué, tienen un efecto positivo en la trama. Como lectora he disfrutado bastante, sobre todo las pequeñas apariciones de Delsar. Ya sabréis por qué.

Esta evolución amable y coherente se sitúa en un mundo medieval de corte fantástico en el que la Magia (con mayúscula) no es algo frecuente, o al menos esa es la sensación que me dio a mí; los Magos existen más allá de las convenciones sociales a las que los ciudadanos de a pie y ladronzuelos están acostumbrados. Y… no quiero entrar en detalles por miedo a spoilers, así que imaginad un tríptico: la ambientación se despliega suavemente y la información aparece en el momento preciso en que el lector la necesita. La inmersión, por tanto, es buena, pero no lo sería tanto sin una narrativa que la acompañe.
Poco a poco se advirtieron en la lontananza las siluetas de un grupo de enormes árboles. Eran muy superiores en altura y grosor a todos los que hubieran visto hasta entonces. Cuanto más se aproximaban más se convencían los dos extranjeros de que no podrían ver un prodigio semejante en ningún lugar de las tierras exteriores. Llegaron por fin junto a uno de ellos: ejemplares de color marrón oscuro, recios, imponentes. Para abarcar su tronco harían falta al menos diez hombres. Las ramas, intrincadas como los ensortijados cabellos de un gigante, conformaban un amplio techo sobre sus cabezas, más allá de donde alcanzaba su vista.
Como dije antes, el estilo de Mariela González me dejó indecisa durante unas páginas, quizás porque llevaba una racha de libros con descripciones directas o poco introspectivas (ideales para lo que leía en ese momento). En Heredero del invierno, la autora se detiene a contemplar matices que enriquecen los paisajes, gestos que colorean aún más el relieve de los personajes y las razas. Las escenas de acción son muy dinámicas; los movimientos, precisos. Mientras escribo esta reseña la propia autora me ha contado que practica kenjutsu e iaido. ¡Ahora lo entiendo todo!

Cosas que he echado en falta: un mapa y mayor claridad. El mapa, por razones obvias, y es que me habría ubicado mejor por el camino que van recorriendo, aunque sea general. Con mayor claridad me refiero a que, sí, la Sombra se enfrenta a un cambio radical en su vida y no tiene ni idea de lo que debe hacer o incluso de cómo sentirse y la autora lo transmite perfectamente, pero al mismo tiempo me he sentido un poco veleta, leyendo sus aventuras según donde les marque el viento. Luego, cuando consiguen centrarse, el resto va sobre ruedas.
En aquellos tiempos nadie podía ser juzgado por su apariencia. Jóvenes imberbes resultaban ser poderosos hechiceros. Soldados con pinta de simio acometían hazaás. Compañeros que habían prometido lealtad de por vida rompían el juramento por un puñado de joyas, y leyendas infantiles aparecían vivas en la noche.
Heredero del invierno es, ante todo, una novela de personajes. Enseguida se saben el pilar argumental y en torno a ellos se arremolina un destino que les trae nubes de tormenta. Supongo que por eso Mariela González los ha descrito con tanto mimo. Ellos, sumado a un estilo colorido, dan como resultado una historia de ladrones que se desliga bastante de su género y de sus lugares comunes. Y por si fuera poco, puede existir un medievo sin una sola referencia sexista. ¿Algo más? Sí: que siga escribiendo.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

“La magia conecta con el inconsciente y el mundo creativo”

Todos juntos. :) Foto de la editorial.
El pasado 27 de octubre tuvo lugar el Encuentro con Ana Alonso y Chiki Fabregat en la Escuela de Escritores de Madrid con motivo de la publicación de las novelas La Puerta del Dragón y Me llamo Zoila, respectivamente, editadas por Edebé. La presentación recogió a no más de veinte aficionados a la literatura juvenil, que escucharon atentamente a las autoras hacer un recorrido por la génesis de sus obras.
Ella no ha pedido ser lo que es ni tener esas orejas. No ha pedido el poder de causar la muerte o curar heridas solo con el pensamiento, casi sin darse cuenta, ni leer la mente de otras personas, aunque hacerlo pueda facilitarle la vida. Su madre murió sin que los elfos hicieran nada para evitarlo y su padre humano los abandonó, a ella, y a su hermano mellizo. Solo su abuela, que los acogió como a sus hijos, se ha preocupado por formar una familia en la que hasta ahora han sido felices los tres.  Zoila tiene dieciséis años y le gustaría seguir yendo al instituto, preocuparse por los exámenes o mentir a su abuela para salir con un chico y volver un poco más tarde… Pero desearlo no es suficiente.

Chiki Fabregat fue la primera en hablar de Me llamo Zoila, primer volumen de una trilogía que explora la vida de una joven mitad elfa y humana que lucha por conciliar sus raíces. Esta trilogía fue concebida como un proceso individual que se separó después en varias novelas. “Me apetecía jugar con extensiones cortas. […] Sobre todo de cara a los lectores jóvenes, que parece que si no leen un tocho de 700 páginas, no leen nada”. Tampoco se paró a pensar en etiquetas. Cuando le preguntaron si consideraba Me llamo Zoila literatura fantástica, Fabregat respondió que solo quería contar la historia de dos hermanos. El mestizaje vino después: “En el metro, una niña me preguntó por qué llevaba el pelo verde. Le contesté que mi madre era elfa, y sin querer, empecé a construir la novela”. Ya sabéis: cualquier anécdota puede disparar la creatividad.

Marc y Lisa se esforzarán juntos por mantener abierta la Puerta del Dragón y por preservar el legado de Dana, en una aventura que los llevará a enamorarse el uno del otro y a correr grandes riesgos para mantenerse unidos cuando todo a su alrededor conspira para separarlos.
¡SUS MUNDOS NUNCA DEBERÍAN HABERSE ENCONTRADO! Una novela de acción que recorre una Barcelona oculta que nunca olvidarás.
La Puerta del Dragón tiene un corte de fantasía urbana donde la ciudad comparte protagonismo con los personajes que caminan por ella. Ana Alonso y Javier Pelegrín extrajeron la premisa clásica de los cuentos maravillosos europeos y la reinterpretaron para tejer una trama que hiciera brillar el alma mágica de la ciudad, en este caso, Barcelona. “La magia conecta con el inconsciente y el mundo creativo”. Cada novela es autoconclusiva y contará la historia de una ciudad diferente. La autora nos adelantó que la próxima puerta se hallaba nada menos que en Los Ángeles.

En la ronda de preguntas tuve la oportunidad de preguntarles cuáles habían sido sus últimas lecturas. Ana Alonso acababa de terminar Con pólvora y magnolias de Xosé Luís Méndez Ferrín, y Chiki Fabregat, La Reina de Cristal, del tándem Ana Alonso y Javier Pelegrín. Al final se animaron a firmar los ejemplares cedidos por la editorial... y descubrí que ambas son zurdas. Un detalle tonto, lo sé, ¡pero no puedo evitar que me llame la atención! Terrible. El caso: hace muchísimo que no leo literatura juvenil. Esta parece una buena oportunidad para retomarlo. En algún momento volveré para contaros qué me han parecido, y si las habéis leído, compartimos nuestras impresiones.

martes, 25 de octubre de 2016

Irene Robles: "Si no se promocionan autoras de ciencia ficción, nadie apostará por ellas"

Fuente.
Irene Robles publicó su primera novela con veintidós años y desde entonces no ha parado. Sí, sí, has leído bien. Alicantina y graduada en Interpretación y Traducción de Alemán, esta escritora destaca también por trasladar la sencillez con la que habla a sus historias. Le encantan las novelas de misterio, fantasía y ciencia ficción, género bajo el que ampara sus novelas Último tren a la Tierra y La noche perpetua, editadas por Círculo Rojo. Es secretaria de la Asociación Literaria y Cultural Escritores en su Tinta, cuyo objetivo es promover obras de autores alicantinos.

¿Qué es la ciencia ficción?
La ciencia ficción es un género que trata de avances de la ciencia y la tecnología que cambiarán significativamente la sociedad y su forma de ver el mundo.
Considero ciencia ficción tanto una historia que transcurre en varios planetas (La Fundación de Isaac Asimov, El juego de Ender de Orson Scott Card o Star Wars de George Lucas) como obras que buscan en el interior del ser humano, en su relación con la inteligencia artificial que ellos mismos han creado, o aquellas en las que el pasado prevalece sobre un futuro incierto (Un viaje alucinante de Isaac Asimov, Matrix de los hermanos Wachowski o El libro del día del juicio final de Connie Willis). En algunos casos, ha llegado a ser un género predictivo.

Fuiste la segunda autora más vendida de la 3ª Feria de Autores Escritores en su Tinta. ¿Qué tipo de lectores se llevaron tus libros?
Desde amantes de la ciencia ficción que decidieron darme una oportunidad hasta lectores que no se habían sentido atraídos por este género. Quizá vieron en mis libros una forma amena de empezar, especialmente gente muy joven, incluso niños.

¿Es posible que el público se interesara por un género lejos de lo convencional, pero sin carga científica?
Pienso que sí. Mis historias son bastante sencillas de leer, no demasiado extensas y sin tecnicismos.

Aun así, ¿por qué crees que el lector de a pie sigue mirándolo con recelo?
Todavía se considera algo complicado. Me he encontrado con gente que ni siquiera me ha permitido contarles de qué iban los libros porque ya tenían una idea preconcebida de la ciencia ficción.

En la charla-coloquio de Ciencia Ficción en la Feria de Autores te preguntaron si existen diferencias entre escritoras y escritores. ¿Comprarías un libro u otro en función del género del autor?
En su momento respondí que no encontraba diferencias significativas, pero aún no había terminado el primer libro que cogí de una autora de ciencia ficción, El libro del día del juicio final de Connie Willis. Ahora digo que sí, hay diferencias. El hecho de ser hombre o mujer influye en la manera de ver el mundo, así como en la época que le ha tocado vivir.
A la hora de leer nunca me fijo en si el autor es hombre o mujer, sino en el título, en la portada y sobre todo en la sinopsis. Aunque sí que es cierto que los dos libros de ciencia ficción escritos por mujeres que quise leer con especial interés (el anteriormente citado y La mano izquierda de la oscuridad de Úrsula K. Le Guin) únicamente los encontré por Internet.

A propósito de Connie Willis, El libro del día del juicio final obtuvo tres galardones: los Nébula en 1992, Locus y Hugo en 1993. También fueron nominadas Ursula Le Guin, Lois McMaster Bujold, C. J. Cherryh, Pat Cadigan, por ejemplo, y sin embargo, muchas de sus obras siguen a la espera de una traducción al español. En otras palabras: se premia a las autoras, pero seguimos viendo una mayoría de autores masculinos en las librerías. ¿Qué necesita una mujer para ser realmente conocida en el género?
Más promoción. Ganar los premios Nébula, Locus y Hugo supone un gran reconocimiento para un autor, especialmente porque cada uno de estos premios los dan diferentes colectivos: la asociación de escritores norteamericanos de ciencia ficción, los miembros de la WorldCon y lectores de ciencia ficción.

¿Y para ser publicada en España?
Si nadie conoce a estas autoras fuera de sus países de origen, no se les da importancia o no se las promociona, raramente se traducirán sus obras y se apostará por ellas en el extranjero. El mundo editorial es un negocio. Nadie va a apostar por algo que en un principio no tendría salida. La literatura no es como el cine o la música, no es tan sencillo llegar a un público masivo.
Fuente.
¿Cuál es tu autor preferido?
Es difícil decir solo uno. Me encanta Isaac Asimov, nunca deja de sorprenderme. Con Laura Gallego y J. K. Rowling aprendí a leer en serio, a engancharme a un libro. Molly Moon y el increíble libro del hipnotismo, de Georgia Byng, fue primer libro de fantasía que leí, con diez años.

Ahora toca el turno de los libros favoritos.
Podría decir De la Tierra a la Luna de Julio Verne, Hyperion y La caída de Hyperion de Dan Simmnos, La Fundación de Isaac Asimov, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? y Ubik de Philip K. Dick, Pórtico de Frederik Pohl, La rebelión de Atlas de Ayn Rand, la serie de Harry Potter de J. K. Rowling, Frankenstein de Mary Shelley o La larga marcha de Stephen King.

Y al revés: ¿qué libros has abandonado?
De pequeña nunca fui capaz de leer más de dos páginas de Manolito Gafotas, de Elvira Lindo. Tampoco pude con La casa de los espíritus, de Isabel Allende. Aunque a veces descubres grandes autores e historias por las recomendaciones en el colegio, no me gusta leer por obligación.
En ciencia ficción abandoné Marte Rojo, de Kim Stanley Robinson. Me da rabia no terminarme un libro, pero pienso que si no le estoy prestando la atención suficiente, no merece la pena perder el tiempo. Hay un momento para cada libro.

En una de las presentaciones de tu primera novela, Último tren a la Tierra, comentabas que la ciencia ficción te permite hablar del pasado y del futuro e inventarte lo que quieras de manera sencilla. ¿No es un género complicado precisamente por su base científica?
Es complicado si la base científica es una parte fundamental de la historia. Julio Verne, Kim Stanely Robinson o Isaac Asimov dan detalles que posiblemente serían correctos o se acercarían mucho. Mi intención es otra: crear una historia con la que pasar un rato agradable. Tengo claro que escribo ciencia ficción, pero sobre todo ficción.

¿Notas tu evolución como autora de la primera novela a la segunda, La noche perpetua?
Sí. Último tren a la Tierra es especial por haber sido la primera que publiqué, pero he aprendido mucho de los errores que cometí. Las críticas de los lectores muy valiosas. No hay que dejarlas pasar. En La noche perpetua he tratado de mejorar la narración, las descripciones y el desarrollo de la historia. Hay que contar lo que uno quiere sin obsesionarse por la perfección, porque entonces la historia deja de ser lo que era.

Último tren a la Tierra fue tu primera publicación, pero ¿fue la primera historia que escribiste? 
No, escribí una novela antes que tengo guardada. La empecé a escribir con 13 o 14 años.

¿De qué iba?
Sin ni siquiera saberlo ya era una historia de ciencia ficción. La protagonista se veía envuelta en la desaparición de su padre y empezaba a descubrir todo lo que había detrás y quienes podían ser los responsables. Había un componente de misterio y el hecho de que todos nuestros actos tienen una explicación se veía claramente con los viajes en el tiempo. Puede que algún día la retome.

¿Podemos saber algo de tus futuros proyectos?
Mi tercera novela dará un paso más en el universo que ya comenzó con Último tren a la Tierra y La noche perpetua. Tengo intención de publicarla el año que viene. También me gustaría publicar un cuento con ilustraciones para acercar la ciencia ficción de una forma clara, atractiva y con enseñanzas. Además, la segunda edición de La noche perpetua saldrá publicada pronto. Existe otro proyecto en el que participaré, pero de momento no quiero desvelar más porque somos muchos trabajando en ello.

Una última pregunta: ¿Qué libro estás leyendo ahora mismo (o cuál fue el último que has leído, si justo acabas de terminar uno)?
Mi última lectura fue La Saga de los Heechee, formada por Pórtico, Tras el incierto horizonte, El encuentro y Los anales de los Heechee de Frederik Pohl. Antes de estos leí El Alquimista, de Paulo Coelho.

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Información de interés

Sinopsis de Último tren a la Tierra
Sinopsis de La noche perpetua
La autora: Página oficial de Irene Robles
Redes sociales: Facebook | Twitter | Google+

Si no os sonaba su nombre, espero que ahora tengáis un poco de curiosidad por saber cómo se escribe la ciencia ficción en Alicante. Toda difusión es poca ♥

miércoles, 5 de octubre de 2016

Neverwhere, de Neil Gaiman

Pues sí: veinte años después de su publicación original en 1996 y tras unos meses desde que Roca Editorial lo reeditara, me he animado a leer Neverwhere, de Neil Gaiman. Esta última edición trae consigo una carta del autor a los lectores españoles y una novela corta ambientada en el mismo universo. ¿Me gustó? Claro. Repetiría y todo.
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 416
Precio: 19,90 euros
Sinopsis: En el subsuelo de Londres, como debajo de cada gran ciudad, existe un mundo desconocido e invisible, plagado de extraños seres, en el que sobrevivir depende de abrir las puertas adecuadas Hay mundos bajo tus pies, espías bajo las escaleras y formas que esperan al otro lado de los portales, que solo has atisbado en tus sueños. Tras leer Neverwhere, nunca volverás a pasar por los sombríos lugares del mundo moderno con la misma confianza infantil. 

Me flipan las dimensiones paralelas. Es así. Por eso cuando Gaiman presenta su Londres de Arriba a través de Richard y la estela de mala suerte que parece perseguirle antes del primer encuentro con Puerta, ya supe que iba a gustarme. El mundo subterráneo, Londres de Abajo, resultó ser un entramado riquísimo en matices curiosos y personajes excéntricos: los rata-parlantes, los Dominicos de Blackfriars, las Siete Hermanas, todos los que habitan en la Corte del Conde… Enumerarlos tiene poco sentido sin saber a qué me refiero; lo único que debéis saber es que Neverwhere está plagado de referencias al metro de Londres. La obra se convierte, además, en un paseo agradable por las calles de la ciudad, y si habéis ido más de una vez reconoceréis muchos de los espacios en los que transcurre la trama.

Dos puntos a destacar de la novela: la construcción de los personajes y el color. En pocas páginas, Richard es alienado de su propio mundo, en el que es invisible para los demás, y queda atrapado en otra dimensión en la que también sufre los estragos de la invisibilidad, pero de otra manera; a fin de cuentas, él es la representación de la ignorancia. Un extraño en un lugar extraño. Un ‘mandao’ en ambos Londres. Richard es el personaje más sensible a lo que le rodea, de modo que se vuelve un preguntón. Su comportamiento es coherente: se crispa, se relaja, ironiza, se hace pequeño. En el transcurso de la historia, Richard asume que si quiere volver a casa, tendrá que tomar las riendas de sus acciones, y en este punto de no retorno comienza a forjarse su verdadero carácter.

Puerta y Richard en el cómic. Original.
Si me he detenido tanto con Richard es porque me ha impresionado lo bien que encaja en un cuadro de personajes tan variado como es el elenco protagonista. Todos y cada uno poseen identidad propia, es decir, no son PNJs cuya única función es avanzar la trama. Me gustaría hacer una mención especial a Croup y Vandemar, los antagonistas. Hablando en plata: dan puto miedo. Siniestros, sádicos, maquiavélicos, juegan a torturarse entre ellos para pasar el rato mientras siguen su empresa personal. Se definen como asesinos profesionales, y es justamente lo que cualquiera pensaría de ellos.

Neil Gaiman es uno de mis autores habituales. De vez en cuando vuelvo a él con publicaciones recientes o antiguas, o en este caso, con reediciones, y me dejo llevar por su prosa suave y oscura, como si contara algo precioso en un párrafo y lo destruyera en el siguiente. Neverwhere me recordó a Stardust por proximidad, con ese cuento de hadas nada feliz pero lleno de luces al mismo tiempo. El contraste de colores me deja reflexionando (atención, tesis) sobre la importancia de adecuar el estilo al tono de la obra.
Jessica era muy guapa, tanto que a veces Richard no podía evitar mirarla embobado, preguntándose: ¿cómo es posible que esté conmigo? Y después de hacer el amor siempre en el piso que Jessica tenía en el exclusivo barrio de Kensington, en la cama de latón de Jessica con sus impecables sábanas blancas de hilo (pues sus padres le habían dicho que los edredones eran algo decadente) a oscuras, ella le abrazaba con fuerza, con su larga y rizada melena castaña derramándose sobre su pecho, y le susurraba lo mucho que le quería, y él le decía que la amaba y que quería estar siempre a su lado, y los dos creían que era verdad.
Lo único que no me interesó mucho fue la misión personal de Puerta, y eso que actúa como motor principal, quizás porque quedó eclipsada por el resto de acontecimientos. Igual yo esperaba un misterio mucho más explosivo de cara al desenlace y me dio en toda la cara; aun así, no empaña la calidad del libro, sino que le otorga cierta dosis de realidad. Al fin y al cabo, es la historia de Richard.

Neverwhere también fue editado en España en formato cómic por ECC Ediciones, con Mike Carey y Glenn Fabry en el apartado artístico. De una manera u otra os invito a darle una oportunidad seáis lectores de fantasía o no, porque tiene ese carácter propio de las novelas que merecen la pena. 

miércoles, 7 de septiembre de 2016

#LeoAutorasOct

Si algo se puede decir de las escritoras de fantasía, terror o ciencia ficción es que siempre han aportado grandes obras literarias. Sin embargo, nuestra historia las ha relegado a la sombra o las ha expuesto a la crítica tras un seudónimo masculino, de ahí que poco a poco y sin darnos cuenta se implantara una idea simple en la mente del lector común: "no existen escritoras de género". Por suerte, es una mentira como un piano, e Internet está ayudando a erradicar este concepto con muchísimas iniciativas cada una dentro de su marco de acción. Hoy, con el despegue reciente de La Nave Invisible, os traigo también el hastag #LeoAutorasOct, que reúne un único objetivo a cumplir por quien quiera participar: leer autoras en octubre.

Aquí el hastag.
Como todos los temas peliagudos, la visibilización trae consigo una serie de preguntas incómodas. ¿Las mujeres y los hombres escriben diferente? En pos de normalizar la situación, ¿no debería darse la misma importancia? De hecho, ¿no debería ser importante solo la obra y no quien la escriba? Bua, ¿se deben separar vida y autor? Inquietante. Ocurrió parecido con GaymerCon, la famosa convención de videojuegos LGTB de San Francisco, o sin irnos mucho más lejos, el I Encuentro de Gaymers, Boardgaymers y Frikicuriosos (apodada cariñosamente MaricCon 2016) en Bilbao. Si bien fueron acogidas con los brazos abiertos, siempre tendrán que enfrentarse a una aldea de irreductibles falos que ponen en entredicho los eventos prodiversidad. Dicho sea de paso, mi postura con respecto a la visibilización es "sí, claro, por supuesto, y cuanto más, mejor".

En #LeoAutorasOct cada uno se organiza como quiere. No hay ganador. No hay que leer un número mínimo de libros. No hay límites en general; se pueden escoger cinco autoras de ciencia ficción, cuatro de fantasía, una de cada o, imagino, decantarse por escritoras realistas o de otras corrientes. De hecho recomiendo encarecidamente a Annie Proulx (En terreno vedado: historias de Wyoming) por ofrecer una visión fresca y cruel del western. Así, exprés. Me encantó. Y el relato Brokeback Mountain merece muchísimo la pena.

Al rebuscar en mi biblioteca me he dado cuenta de que tengo poquísimas autoras. Si me paso a lo juvenil, entonces tengo muchas más, pero este es otro tema. Mis propuestas para este octubre son Naomi Novik (Un Cuento Oscuro), Nancy Kress (Mendigos en España), Ursula Le Guin (La mano izquierda de la oscuridad), Louise Cooper (Némesis 1), Lois McMaster Bujold (Fronteras del Infinito) y Aliette de Bodard (En una estación roja, a la deriva). Siendo optimistas, leeré dos o tres al cabo del mes. Al menos me he asegurado de tener donde elegir.

He escogido algunas portadas en inglés porque en español son horribles, la verdad. Es probable que le dé una segunda oportunidad a Naomi Novik y empiece con ella, ya que otra saga suya, Temerario, me pareció buenísima, con un planteamiento que mezcla coherentemente dragones y la época de Napoleón. Las cincuenta primeras páginas de Un cuento oscuro se me hicieron aburridísimas, pero entre que varias personas me han hablado genial y fue ganadora de un Premio Nébula en 2015... adelante. Sucede parecido con Némesis, que más que una lectura es una relectura; lo leí con trece años y me gustó, aunque me quedé con la sensación de no estar entendiendo la mitad de lo que pasaba. Me reencuentro con Louise Cooper casi de la misma forma que con Ursula Le Guin, para ver qué tal. De Bujold he leído El aprendiz de guerrero, como ya sabréis porque no paro de recomendarla a la mínima oportunidad. Me apetecía seguir con la saga de Miles Vorkosigan. Las autoras restantes, Nancy Kress (que estuvo en la tertulia de Grandes Damas de la Ciencia Ficción junto a Pat Cadigan) y Aliette de Bodard, son nuevas.

Me dejo muchas autoras en el tintero. Robin Hobb y Las Naves de la Magia tendrán que esperar, y eso que lo tengo comprado. He escogido literatura extranjera por reconciliarme con algunas obras que no acabé de entender en su momento y por el bombardeo en redes sociales que me dejan las expectativas por las nubes. Quizá en la próxima tanda pruebe con autoras de cómic español y literaturas alejadas de lo fantástico, aunque... nah. 

jueves, 25 de agosto de 2016

Profecía

Fuente.
—Has acudido a ver tu destino. ¿Estás preparado?
La bruja sostenía el mazo de cartas con ambas manos. El rumor de la lluvia había cesado de golpe, las hojas de los árboles ya no golpeaban el cristal con cada ráfaga de viento. El silencio oprimía el corazón de Daru. Por un instante pensó en rechazar la invitación. ¿Se haría realidad lo que viera a partir de aquel momento, o precisamente por haberlo visto, su vida cambiaría por completo? Y si estaba destinado, ¿qué podía hacer para remediarlo?
Se apremió a sí mismo. Había llegado hasta allí.
—Estoy preparado.
La bruja se irguió, su sombra negra elevándose hasta el techo.
—Los Arcanos susurran tu nombre, y sus palabras avivan los vientos del futuro…

domingo, 14 de agosto de 2016

Los colores y The Wolf Among Us

Bigby, un tipo interesante. Fuente.
Brevísima introducción: The Wolf Among Us es una aventura gráfica de Telltale Games basado en Fábulas (Vértigo, 2002), una serie de cómics sobre personajes del folclore popular. Deberíais jugar si no lo habéis hecho ya. Dicho esto, me apetece hablar un poco sobre los colores.

La estética bebe directamente del noir: sombras duras y remarcadas, tonos azules, amarillos o morados que contrastan con el fondo oscuro, contornos gruesos… Es curioso cómo el juego te lleva donde quiere en tan solo unos minutos, y digo unos minutos por no decir al momento. El marco visual es importantísimo para situar al jugador. En lo audiovisual es relativamente sencillo conseguir una ambientación adecuada si sabes cómo lo quieres hacer; el ojo capta mucha más información a golpe de pantalla que de página. La lectura conlleva un ejercicio de imaginación que no todo el mundo está acostumbrado a hacer (porque no tiene un hábito lector) o que podría resultar imposible si no se utilizan las palabras adecuadas. A Mark Twain se le atribuye una frase que lo resumiría muy bien: la diferencia entre la palabra adecuada y la casi correcta es la misma que entre el rayo y la luciérnaga.

Cuando se habla de worldbuilding o de la creación de mundos se tiende a pensar solo en el mapa físico donde se desarrolla la acción. Qué sé yo, pongamos una ciudad. Es habitual encontrar lo que yo llamo una descripción "correcta", que resume los aspectos principales del lugar en cuestión. El lector se ubica y entiende dónde se encuentra. Punto. No concebiría esta clase de descripciones como un error, solo me saben a poco. Pensad en una ciudad dormida. Una noche sin viento, los árboles quietos, media luna en lo alto, luces dentro de las casas. Una descripción correcta aludiría a todos estos elementos como una radiografía. Una descripción "colorida" hablaría de las sombras duras que proyectan los árboles en el suelo, formas irregulares que se mezclan con la suciedad húmeda de las baldosas, por ejemplo, porque había caído una tormenta y aunque el cielo estaba despejado, el olor de la lluvia anegaba las calles. Las luces anaranjadas arrojaban algo de calidez.

Así son los escenarios.
La clave es potenciar los colores y utilizar los cinco sentidos. Soy un poco pesada con esto, pero es que la diferencia es brutal. Imaginad la descripción básica como un boceto sobre el que seguir pintando. Siempre que escribo me gusta pensar que cada escena es un plano perfecto. Debe evocar lo que yo siento cuando la imagino. Si resulta que lo que tengo en mente es muy vago, volcaré una imagen con huecos blancos. La mayoría de las veces no pasará nada, el lector no saldrá del libro, pero el objetivo es que quiera quedarse dentro.

Hemeroteca relacionada:
Octubre de 2012: Las absurdas, barrocas y archiaburridas descripciones que no dicen nada
Julio de 2015: @DystopianYANovel o el humor de estereotipos

miércoles, 27 de julio de 2016

Shadow World: El Despertar, de Alejandro Robledo Bueno

Casi mil páginas conforman la ópera prima de Alejandro Robledo Bueno, que arriesga con la extensión pero no con la historia: un refrito de muchas influencias que aparecen casi por encima del texto para indicarnos el camino hacia el desenlace. Confieso que abandoné la lectura al poco de rondar el ecuador del libro y voy a explicar por qué.

En Dark City, los tonos grises arrebatan el color hasta de los festejos navideños. En sus oscuros callejones y bajo el presagio astronómico de una antigua profecía, tres jóvenes descubren de manera simultánea que el mundo en el que han crecido es un poco más oscuro y tenebroso de lo que imaginaban.
Matt, Rose y Leo deberán aprender a vivir a partir de entonces de acuerdo con su recién descubierta naturaleza. Cada uno enfrentándose a las vicisitudes de su raza. Cada cual conociendo a los distintos miembros de esa sociedad oculta, paralela a la nuestra. Todos con sus propios problemas, experiencias y dudas existenciales. Los tres quedarán pronto sumergidos en un universo muy cercano al nuestro. Un mundo donde la magia y las criaturas de la noche escapan de los relatos de fantasía y terror para formar parte de la sociedad misma. Un mundo con una antigua jerarquía que mantiene el orden de la sociedad, dentro de los límites posibles.
Un mundo de sombras.
Allí, se encontrarán con que sus vidas, tal como las conocían, han desaparecido. Se verán arrastrados más y más al núcleo de una sociedad oscura que pretende usarlos como piezas, engranajes de la gran maquinaria ancestral. Sin embargo, los tres descubrirán que la amistad, el compañerismo y el amor transcienden las barreras de raza, religión vida y muerte.
Juntos, afrontarán peligros para los que sólo estaban preparados en las antiguas escrituras. Una oscuridad ancestral se cierne velada sobre la ciudad oscura, y sobre el mundo entero. Ellos, sólo una pequeña luz de esperanza frente a la noche eterna. Aunque claro…
<<Incluso en la noche más oscura, en la oscuridad más cerrada, la más pequeña y simple llama hace retroceder a las tinieblas>> (Axel)
De entrada, la sinopsis es demasiado larga y redundante. Se pueden contar las veces que aparece la palabra “oscuridad” y derivados para referirse a la ciudad, por si Dark City no daba suficientes pistas; de la misma manera el autor se entretiene demasiado explicándonos por qué es tan oscura y sus habitantes tan grises en un prólogo de diez páginas a modo de mapa literario, pero del que apenas vemos nada. El lector se sobrecarga nada más comenzar. ¿A quién le importa dónde están los hospitales, los nombres de las carreteras, la ópera, los cines y lo aún más grises que son los habitantes de Dark City? Cualquiera con menos paciencia se habría sentido estafado. Si la ciudad es esencial para el desarrollo argumental, me gustaría verla a través de los ojos de los personajes y no como una gradación urbanística.

Esta idea de sobreinformación se aplica también para el tono general. Abundan explicaciones que entorpecen el hilo conductor, que tampoco está claro a las doscientas páginas, y me refiero a que ni siquiera sabemos las motivaciones de los protagonistas sobre esos giros que han dado sus vidas. Les mandan de aquí para allá como si fueran misiones secundarias. Shadow World: El Despertar plantea el amanecer del arco principal, Matt, Rose y Leo, en un mundo sobrenatural. Robledo ha querido plasmar tres personalidades muy diferentes que jueguen entre sí. Me chocan, sin embargo, sus acertadísimas reacciones ante una situación desconocida y de peligro. Por ejemplo: en un momento dado, Matt tiene un encontronazo con un vampiro que le muerde y cree que va a morir. Tendido y desangrándose, le dirige una sonrisa de soslayo a su agresor en plan “no dejaré que veas lo mucho que me duele morir, es más, ya me lo esperaba”. Sinceramente, creo que así no funcionaría nadie. En otras ocasiones, Rose saca conclusiones demasiado rápido. De hecho se tira un triple adivinando la contraseña de un ordenador de, en teoría, una especie de cuerpo privado de seguridad. El caso es que podría pasar por alto estos deus ex machina si los protagonistas no fueran Gary Stus y Mary Sues salidos de una mente adolescente. No lo digo yo. Lo dicen las propias descripciones:
Con un cuerpo bien formado, Matt lucía una figura envidiable. De metro ochenta y siete de altura, exhibía una complexión atlética y nervuda conseguida a base de duras sesiones semanales de kung fu, fúbol, y sobre todo, baloncesto, deporte al que se dedicaba siempre que podía. El tatuaje que se había hecho en el hombro era una representación de un lobo tribal y ocupaba parte de su cuello y de su omóplato, lo que realzaba su figura masculina con un torso superior cincelado por el propio Miguel Ángel Buonarroti. Su piel pálida producía un fuerte contraste con su pelo negro carbón, el cual le caía en olas azabaches hasta la altura de los ojos, marcando sus pobladas cejas y su mirada de depredador. Los ojos de Matt eran de un verde apagado y mate, cual malaquitas engarzadas en su cara límpida, de pómulos marcados y fuertes. Los labios finos se torcían bastante a menudo en una sonrisa taimada pero enorme, que ocupaba todo el ancho de su cara perfectamente afeitada. 
¿Se pueden crear personajes explosivos a primera vista? Sí, se puede y se debe. ¿Existen mejores formas de hacerlo? También. Demasiada descripción y demasiados matices absurdos. En el párrafo siguiente el narrador nos cuenta que Matt no se encasilla en el cliché de persona vacía porque claro, en realidad es un intelectual encerrado en el cuerpo de un modelo. Venga, coño. El aspecto físico de Rose tampoco tiene desperdicio, aunque no está tan detallado, sino que se centra más en un pelo increíble, unas curvas bonitas y un escote sugerente. Lo que os decía: Mary Sue. Y no me gustaría pasar por alto las numerosas escenas eróticas (entre ellas, una violación en la que ella no sabe si le gusta o no, aunque más tarde tome cartas en el asunto) que denotan que el autor no ha leído erótica de calidad. Dejo una de mis perlas preferidas:
Cuando la dejó en el suelo, entre gemidos exhaustos, Lucita solo pudo fijar su atención en el abdomen de él mientras se ponía en pie e iba liberando el cinturón de sus vaqueros. Al bajar sus calzoncillos, su miembro, terriblemente duro, emergió como si fuera la mismísima polla de Júpiter. Lucita no pudo resistir los deseos de llevársela a la boca, donde descubrió por las gotas de excitación que ya asomaban, que el anhelo de ambos era compartido. De rodillas, chupó fuerte, profundo, no dejando escapar el miembro del abrazo de sus labios.
Apocalíptico. Tres páginas más tarde, “se corrieron a la vez”. Como mujer estoy un poco cansada de encontrar sexo burdo centrado en las fantasías de un hombre, que es lo que sucede aquí. Me dejo otras anécdotas en el tintero, como los diálogos entre amigas al más puro estilo americano: "tía, el macizorro de Andy", "qué fuerte, ¿no?" y demás.

Con todo esto, el libro tiene los ingredientes para ser una lectura sin pretensiones, porque es fácil enganchar a alguien con elementos de fantasía urbana, hombres lobo y vampiros (que son el Barça-Madrid de la literatura fantástica, por otra parte, y se echan en falta otras mitologías a explotar, ¡pero incluso me parece bien! No siempre tenemos que leer novelas que rompan con todos los estereotipos del género... con la condición de que aporte algo a otros niveles), lástima que se conforme con explicar una historia mil veces leída. Digo “explicar” porque en ningún momento “enseña”: las descripciones son bloques de texto, radiografías de cuerpos perfectos y lugares bien hechos. Ya está. No sé cómo suenan las voces de los protagonistas, ni a qué huelen las calles, ni la espesura de la sangre que se beben los vampiros… En definitiva, el autor no usa los cinco sentidos. Y es que hasta la trama más simple se atasca sin un narrador a la altura.

Shadow World: El Despertar es la novela que el autor quería escribir. Quizás es demasiado ambicioso abrirse a la crítica con una primera novela de novecientas páginas teniendo en cuenta que la calidad de los escritores autoeditados mejora cada día y destacar se hace más complicado. Imagino que esto no detendrá a Alejandro Robledo Bueno en sus próximas historias.

Gracias a Circle of Creators por el ejemplar. :)

jueves, 21 de julio de 2016

Céfiro

Fuente.
Las escaleras del porche se abrían a un vasto campo mecido por la brisa nocturna. El aire penetraba el trigal y levantaba un siseo que me adormecía poco a poco, como si escuchara la canción secreta de un momento irrepetible. Apoyé la cabeza en la viga de madera que sostenía la entrada de la casa. Cerré los ojos. Oía grillos en la lejanía y nada más; una noche como aquella, densa y brillante, serena y limpia, y tú a mi lado en silencio mirando al infinito era todo lo que quería y también todo lo que necesitaba desde hacía tiempo.
Una estrella fugaz recorrió el cielo.
De repente, comprendí algo: yo soy la luz que guía mi camino, yo soy el fuego que devora la oscuridad.

domingo, 3 de julio de 2016

Mi primera historia interactiva con Twine

Una escena preciosa de Undertale.
Me hace mucha ilusión retomar el blog con un post como este. Estuve cerca de tres meses leyendo y probando y pensando y volviendo a probar Twine (fallando mil veces por el camino) en los ratos libres después de trabajar. Twine es una herramienta que permite a cualquier persona crear un juego interactivo. Se dice que si uno es capaz de escribir una historia, es capaz de usar Twine. Y yo doy fe de ello.

El reto apareció a raíz de un cumpleaños. Los regaladores queríamos hacer algo original en lugar de ir a grandes almacenes y comprar algo mítico y fácil con lo que acertar (cosa que me parece bien en realidad), y caímos rápidamente en que una historieta interactiva al estilo “Elige tu propia aventura” molaría un montón. El problema fue la plataforma. No me convencía ni hacerlo en Word (¡tan cutre!) ni editar un librito (¡tan caro!). Casualidades de la vida, días antes había oído hablar por primera vez de Twine en boca de un conocido que había creado su primera aventura, así que me lancé de cabeza. Con esta herramienta y dos premisas sencillas para el argumento me puse manos a la obra. Hoy, mis conclusiones son estas:

Primera: hay que familiarizarse con el programa. Unir pasajes, añadir negritas, cursivas y ese tipo de características es relativamente sencillo aunque no tengáis nociones de CSS, o si son las justas para la plantilla del blog y demás, pero se complica muchísimo cuando quieres jugar con variables fuera de tu alcance (como los condicionales o las órdenes lógicas que no son tan lógicas si desconoces el lenguaje del ordenador). Mi recomendación es hacer una aproximación escalada a las capacidades de Twine. Dicho de otra forma, no empezar la casa por el tejado.
Con los títulos soy originalidad en estado puro.
Segunda: la organización es imprescindible. Los escritores de brújula también deberían tener claro lo que van a contar, y sobre todo, las decisiones que va a tomar el lector/jugador y cómo afectarán a la trama principal. Si no, el desarrollo podría llevar eones. En serio. No vais a terminar en la vida.  Aquí hablo por mí; a medida que construí la historia fui (fuimos) rellenando huecos y abriendo otros que podrían mejorar la historia, lo que provocó que en un momento dado pensara en mandarlo todo a freír espárragos. Al final descubrí que solo es cuestión de estructura. Como veis, iba renombrando cada pasaje renombrando con un número y las decisiones tomadas. De esta manera retomaba el trabajo enseguida, o si quería incluir una novedad o repasar los bugs al final, bastaba con seguir el esquema que yo misma había marcado.

Tercera: Trastear, trastear y trastear. Opté por una aventura sencilla para acostumbrarme a Twine, pero cada uno es libre de lanzarse a la piscina como mejor vea.



Josete recibe una nota misteriosa sin remitente. Quiere que acuda solo a una esquina dos calles más abajo.
Bueno, parece asequible.
Lo que no sabe es que tendrá que colarse en un refugio de animales, buscar aliados y resolver situaciones extrañas mientras se acostumbra a su Nuevo Poder. O no: Josete podría quedarse quieto, muy quieto, y ver pasar una aventura que no olvidará jamás.
Atención: esta historia contiene un poco de harina de Misterio Clásico, dos Flores del Entretenimiento, una ración de Clichés a la Veganesa y una pizca de Ironía al gusto. Si es alérgica a algún ingrediente, mejor no pinche en el enlace.
Suena al generador de sinopsis de Dan Brown, ¿verdad? Josete: Gatos en apuros está lleno de referencias al cumpleañero, pero creo que os gustará. Se lee en menos de media hora. Si la sinopsis no os ha echado para atrás, pinchad en la imagen más abajo. El enlace os llevará a Philome.la, una web donde la gente suele alojar sus juegos gratis.

Cabe destacar que las ilustraciones del interior no son mías, pertenecen un tumblr sobre gatos al que podéis acceder pinchando aquí. Son muy bonitos.

http://www.philome.la/Sparda_/josete-gatos-en-apuros

martes, 19 de abril de 2016

Astra

Fuente.
Escuché la grabación una vez más.
«Usted ha sido seleccionada para el último vuelo en la Valiente. El punto de encuentro será la Lanzadera Cero a las cinco y media de la mañana. Deberá acudir con el localizador que aparecerá en su agenda y todos sus efectos personales. ¡Feliz viaje!»
Me apoyé en la pared y resbalé lentamente hasta el suelo. El móvil se escurrió de entre mis manos. El eco del golpe rebotó contra las cuatro paredes, subrayando la desnudez de la casa desprovista de muebles, de pintura, de fotografías y de planes, porque todos se los había llevado ella. Puede que le hicieran más falta. O puede que el escueto camarote que le hubieran asignado fuera un lugar extraño incluso lleno de recuerdos. Nadie podía transportar el olor de un ser querido, ni la sensación de bienestar de un domingo por la mañana a su lado; y los rayos del sol no calentarán igual en Nueva T., de eso estoy seguro, se dijo mientras acariciaba la tarima con las yemas de los dedos. Una fina capa de polvo ascendió hasta sus rodillas.
Se amaron en ese mismo lugar hacía diez años. Quizá unas pocas semanas para ella. El deseo le hizo llorar con violencia, y así como estaba, arqueado y encogido sobre sí mismo, se sumió en una suave duermevela. Sonrió al revivir momentos mejores. Horas después, las lágrimas de sus mejillas se habían secado. La nostalgia amortiguó la realidad durante unos instantes que aprovechó para levantarse y dar un rodeo a la casa. El jardín era un bosque caótico, como su corazón.
¿Volverás a buscarme?
A millones de años luz de allí, ella lanzó un beso a una galaxia lejana.

lunes, 11 de abril de 2016

La profecía del cuervo, de Maggie Stiefvater

Lo admito: no ha funcionado. Mi primera vez con Maggie Stiefvater no ha ido tan bien como esperaba. He pasado algunos baches por alto y aun así no he conseguido conectar con el universo de la autora, así que solo me queda explicar por qué.

Cada año, la noche de San Marcos, Blue Sargent acompaña a su madre al camino de los espíritus para ver a los que morirán en los siguientes doce meses. Sin embargo, este año es distinto: Blue, la única de su familia que no tiene facultades adivinatorias, ha visto a uno de esos espíritus, y eso solo puede significar que es su amor verdadero o que lo va a matar.
Él se llama Gansey y es el estudiante más rico del colegio privado más elitista de la zona, la Academia Aglionby, cuyo emblema es un cuervo que todos los estudiantes llevan bordado en el jersey. Junto a Adam, un estudiante brillante, celoso del poder económico de sus compañeros; Ronan, un chico con problemas emocionales desde la muerte de su padre, y Noah, el observador taciturno que apenas habla, forman los chivos del cuervo, y están empeñados en descubrir la ubicación de la tumba del último rey galés, Glendower, el Rey Cuervo.
Blue sabe que debe mantenerse alejada de ellos, porque los chicos del cuervo siempre traen problemas. Aunque nunca podría imaginarse el siniestro y oscuro mundo que los rodea, donde la magia dejará de ser un juego para convertirse en una amenaza mortal.
Maggie Stiefvater tiene un estilo musical en inglés. Estructura las oraciones de tal forma que por muy largo que sea el párrafo, nunca se hará tedioso. Mi nivel de inglés es bastante básico y leo libros con un vocabulario relativamente sencillo en comparación con lo que podría leer en español; aun así, me ha sorprendido encontrar un lenguaje claro y bello al mismo tiempo. ¿Cuál es el problema, entonces?

Que lo he leído en español. Os aseguro que no tiene nada que ver. He pasado de la musicalidad a las frases forzadas; diálogos con cierta gracia en inglés convertidos en americanadas de película. La voz narrativa no me resultaba creíble, pocas veces conseguía ver las escenas a través de Blue. Me sentía viendo un paisaje con las gafas sucias. La profecía del Cuervo y The Raven Boys son como el agua y el aceite. No pegan. Me di cuenta en las primeras cincuenta páginas y lo tuiteé porque no entendía cómo había gustado el libro a lectores afines a mí. Una de las sugerencias fue esa: léelo en inglés. Un capítulo o dos, veinte páginas. Encontrar tanta diferencia con respecto a la traducción fue un punto de inflexión. Estuve a punto de abandonar el libro.

Una vez asimilé que La Profecía del Cuervo no era lo que esperaba ni lo sería en español, intenté centrarme en la historia. Me gustó que el tarot fuera real. Sin explicaciones místicas ni experimentos de por medio. La trama solo funciona si el lector cree a pies juntillas que la familia Sargent tiene un don especial y parte de una premisa muy interesante: Blue matará a su amor verdadero. A partir de aquí son todo incógnitas. Otro punto a favor es que el romance no es la piedra angular del libro, algo que una podría esperar a raíz de la sinopsis, sino que está sometido al eje principal de la búsqueda del Rey Glendower.
Fuente.
No me gustó el quinteto de cuervos ni la presentación de los personajes: chica que trabaja en la cafetería del colegio privado y carísimo donde estudian el resto de protagonistas, unos chicos ricos cuyos matices los convierten en personas super especiales. La forma que tienen de interactuar entre ellos me recordó al análisis de los pingüinos de Madagascar. Merece la pena echarle un vistazo. Digo que me vino a la memoria porque es fácil identificar a cada uno de ellos en un tipo de personalidad. Ninguno me pareció que bailara entre tonos de grises. Aquí, Gansey tiene una obsesión de por vida y arrastra a sus amigos con él; Adam, acomplejado por su relativa pobreza, se infravalora constantemente; Ronan es el tipo agresivo con problemas al que hay que querer porque en el fondo es bueno, y Noah es el chico tímido que lo observa todo con su ojo crítico. No hay nadie normal.

La Profecía del Cuervo no es una novela de acción intrépida estilo Cazadores de Sombras (que aborrecí) ni de desarrollo excesivamente lento. En algunos momentos le falta fuelle, con vacíos entre los triggers que desencadenan las partes emocionantes de la historia. Sé que habría encantado con quince años. Ahora, con veinticuatro, he sentido la llama de una buena historia y nada más.

domingo, 3 de enero de 2016

Reto: Plot a twist!

May your coming year be filled with magic and dreams and good madness. I hope you read some fine books and kiss someone who thinks you're wonderful, and don't forget to make some  art - write or draw or build or sing or live as only you can. And I hope, somewhere in the next year, you surprise yourself.
Los buenos deseos de Neil Gaiman me han puesto las pilas. Hoy os traigo un ejercicio para escritores de toda calaña: aficionados, ocasionales, caraduras, constantes. Sin introducciones largas, ¡dentro banner!



Cada primer o segundo día del mes traeré un bloque de inspiración con tres opciones para escoger. El objetivo es escribir un relato con al menos una de las opciones en un mes. Para muchos será tiempo de sobra hasta para escribir una novela corta, y si podéis hacerlo, mejor que mejor; para otros, como yo, significa tener margen. El reto dura seis meses. Seis relatos en total en el formato que queráis.
La extensión es libre. Plot a twist! está aquí para ayudar a escribir a quien le gusta pero tiene poco tiempo o está pasando por una crisis creativa y no sabe ni por dónde le da el aire. No importa si queréis hacer seis microrrelatos, seis novelas, tres historietas, dos microrrelatos y un relato largo... Las combinaciones son vuestras. No es obligatorio subir los relatos al blog, ni a Wattpad, ni a ningún sitio que se os ocurra. Es cierto que será más divertido si lo hacéis porque podréis intercambiar opiniones y porque me encanta cotillear los retos, pero lo más importante es que os sintáis cómodos.
Un bloque de inspiración es un conjunto de ideas de formatos diferentes. La primera idea siempre será una imagen que hará referencia a un género literario. La segunda, una frase traducida directamente del generador de Future is Fiction. Y la tercera, una canción. Al final del post aparece la inspiración de enero, así que podéis tomarlo como ejemplo de lo que os vais a encontrar.
Solo necesito que sigáis el blog y comentéis en la entrada con vuestro nombre y el blog con el que queréis participar, al estilo del Reto Tridente Literario. Si sois de Wordpress o Livejournal, no pasa nada: me lo comentáis por Twitter o por correo y os apunto de todas formas. Podéis apuntaros en cualquier momento del reto. No hay fecha límite.

Esta entrada se irá actualizando a medida que pasen los meses. Y... creo que esto es todo. Básicamente se trata de pasarlo bien. :)

Lista de participantes:
1. Mont, del blog No me gusta el café
2. Nótt, del blog Lobos de ciudad
3. Denise, del blog Primera Naturaleza
4. Cristina, del blog La carpeta olvidada de una escritora amateur
5. Cristina, del blog The Last Chronicler
6. Andrea, del blog Una Etopeya
7. Mar, con el blog La Bruja del Teatro
8. Mar, del blog La Tortuga Artificial
9. María José, del blog Entre mis silencios
10. Alejandro, del blog Fracaso de Misántropo
11. Laurita, desde wordpress I Hate It Here
12. Chris J. Peake, del blog Cuaderno de bitácora
13. Smile, del blog Smile Until It Hurts
14. Ariadna Martín, del blog El rincón de Ari
15. Janina Flores, del blog Typewriter Notes
16. Edith T. Stone, del blog Lo que Tahis Anda Escribiendo
17. R. Crespo, del blog Ficción Romántica
18. Haru Violette, del blog Haruko Mind


Bloque 1
Bloque 2
Bloque 3




Bloque 1
Bloque 2
Bloque 3



Bloque 1
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