martes, 9 de mayo de 2017

Delilah Dirk and the Turkish Lieutenant, de Tony Cliff

Delilah Dirk and the Turkish Lieutenant es una de estas compras impulsivas que tienes un domingo por la tarde navegando por internet. Tengo tres requisitos a la hora de lanzarme a dar el último click (el que formaliza la compra): la longitud de la serie, las opiniones y el precio. En ese orden. Además, procuro apartarme de sagas larguísimas o sin terminar, con excepciones como Paper Girls porque son tomos finos y baratos y porque sí, básicamente. El caso: la primera aventura de Delilah Dirk me transmitió buen rollo desde la sinopsis: chica que se mete en líos y zurra a quien se le pone por delante. Nada más y nada menos. Quiero decir, para mí las mejores historias tienen ese componente de aleatoriedad más problemático que ventajoso, esas que se resumen en "pasan cosas" y en las que no te das ni cuenta del argumento porque lo estás viviendo. En resumen: que me apetecía leer un cómic divertido, encajó en mis estándares, lo he leído y aquí vengo a contar qué me ha parecido.

Autor: Tony Cliff 
Editorial: First Second 
Páginas: 180 páginas 
Precio: 19,50 dólares 
Sinopsis: Lovable ne'er-do-well Delilah Dirk has travelled to Japan, Indonesia, France, and even the New World. Using the skills she's picked up on the way, Delilah's adventures continue as she plots to rob a rich and corrupt Sultan in Constantinople. With the aid of her flying boat and her newfound friend, Selim, she evades the Sultan's guards, leaves angry pirates in the dust, and fights her way through the countryside. For Delilah, one adventure leads to the next in this thrilling and funny installment in her exciting life.
A little bit Tintin, a little bit Indiana Jones, Delilah Dirk is a great pick for any reader looking for a smart and foolhardy heroine...and globetrotting adventures.

Delilah Dirk, o Miss Dirk, recorre el globo en busca de aventuras y pequeños misterios que resolver. Si bien al principio parece que parte de la base del mítico Indiana Jones, se aleja enseguida de la perspectiva George-Lucasiana gracias a su ascendencia diversa y a través de su compañero de aventuras, Selim, un comandante turco que, siendo sincera, lo único que sabe hacer en esta vida es té, y con esta claridad se lo explica a Delilah la primera vez que ella quiere salir por peteneras recurriendo a su espada. Pese a ser de desenvaine fácil, Delilah usa la cabeza para resolver los conflictos; no es un personaje basado en la fuerza bruta, sino en uno que asume fácilmente el curso de los acontecimientos. En este sentido, Selim ofrece un contraste curioso. Comandante de un poderoso sultán, es bondadoso con los delincuentes y se ve incapaz de dar una respuesta cruel. De carácter tranquilo, ama la vida que tiene, por lo que cuando Delilah le complica la existencia de la noche a la mañana, se encuentra de frente con su verdad personal: no le gusta su trabajo. Así que ante la posibilidad de meterse en problemas con el sultán y verse obligado a mblandir un arma en serio en algún momento, acepta sin dudar el extraño cambio de rumbo que Delilah le ofrece. O algo parecido.

Empoderamiento femenino be like.
Me gustan ambos personajes, juntos y por separado, porque no pierden sus identidades ni uno se ve eclipsado por el otro. Una podría pensar, y yo lo pienso, que Delilah mola un montón porque reparte leches que da gusto, pero Selim tiene una sensibilidad especial hacia la naturaleza, hacia la bondad, hacia esas cualidades tan humanas que Delilah también tiene pero no expresa con la misma naturalidad. De hecho, me encantan los gestos de cada uno por... no sé por qué, el estilo, la autenticidad, la transparencia, la sutileza con la que reafirman los diálogos visualmente.

Ambos son el pilar de la narración, y no tanto el argumento, que a grandes rasgos tiene que ver con un pirata de malas pulgas al que Delilah ha robado su tesoro y una misión paralela de la propia Delilah. Ya os digo que ni os dais cuenta de que está pasando "algo" en concreto; para algunos esto podría ser un punto negativo. "¿Dónde está la chicha?" Pues aquí y allá, un poquito de esto y de lo otro... hay que disfrutar, amigas. A ver si ahora o leemos Kafka o no leemos, ¿eh? Me daría con un canto en los dientes si la mitad de lo que leo al año fuera igual de divertido.

Aquí, pescando con la espada.
Tony Cliff (@TangoCharlie) es el autor de la serie Delilah Dirk, que hasta donde veo se compone de dos cómics y una  miniaventura. Si no os echa para atrás leer en inglés y os apetece una historia para desconectar, Delilah Dirk tiene algo que contaros. O más bien Selim, pues seréis sus ojos y sus oídos en este primer tomo. Podéis leer gratis 80 páginas en la propia web de Delilah Dirk.

Extracto de la portada Seeds of Good Fortune.

miércoles, 5 de abril de 2017

Una jovencita de 25 años edita una antología de fantasía oscura

Opinión impopular: mi escritorio siempre está ordenado.
Yep. Hace un par de días anuncié en Twitter que Carlinga Ediciones y yo estamos editando una antología de fantasía oscura. Hasta hace bien poco siempre me había tocado estar al otro lado de la barrera, escribiendo y esperando el veredicto, y ahora soy yo la encargada de guiar a los demás en el desarrollo del compendio. Si algo teníamos claro desde el principio es que la antología recogerá escritores y escritoras noveles en estadios diferentes: algunos publican su primer relato aquí, otros tienen una buena bibliografía a sus espaldas y el proyecto les ha interesado tanto como para participar; cada uno es bienvenido tal y como es porque cada uno tiene una historia que contar. Al menos, digamos, en teoría. Me apetecía poner por escrito lo que voy aprendiendo.

Editar es... difícil

ATENCIÓN. La primera obviedad en la frente. Pero se hace aún más cierto conforme avanza el proyecto. Mi intención aquí es y será guiar a los demás desde la recepción de ideas hasta el producto final y la posventa a fin de que las ganancias de los autores sean algo más que para pipas. Y me vale con un juego de Steam en rebajas. Ahora en serio: lo que de verdad quiero es que la antología sea a gusto de los que escriben en ella. Me viene a la memoria la anécdota de una autora cuya primera incursión editorial fue de lo más amarga por temas organizativos y legales. Si una lleva años con ganas de publicar algo y cuando tiene realmente la oportunidad de hacerlo el resultado deja mucho que desear, ¿para qué narices querrá intentarlo otra vez? Y atención: no hablo de seguir escribiendo, hablo de publicar. Son dos temas bien distintos. Quizá sea una afirmación atrevida, pero allá va: el editor edita mejor cuando antes ha sido escritor. Más fácil: el editor solo conoce las necesidades del escritor cuando ha estado en su situación previamente. Una mezcla entre empatía y empirismo. Al menos desde mi experiencia.

Una antología de fantasía oscura está lejos de mi zona de confort. Se podría decir que está a un salto del acantilado de distancia. Me he documentado, he leído, he reposado la información, y solo después de esto me he atrevido a explicar a los autores qué estamos buscando José (el editor de Carlinga) y yo. La idea del compendio gira en torno a reivindicar la mitología y el folclore español a través de historias de fantasía oscura clásicas y contemporáneas por igual; no tanto retellings de leyendas conocidas sino profundizar en ellas y crear relatos partiendo de su legado. Algunos autores se sentían más cómodos explorando el género en el pasado y otros en el presente. Creo que editar implica tener claro un objetivo y ser flexible acerca de cómo llegar a él, adaptarse a las circunstancias y a quienes escriben para que el resultado final sea, como mínimo, digno de una lectura de domingo por la tarde. ¿Suena idílico? Sí. ¿Lo es? A veces. Pero quien no aspire a ello ni siquiera conseguirá estar cerca de un trabajo bien hecho.

La responsabilidad artística existe

En el intenso email de presentación que envié a los autores declaré que esta es una antología feminista. Lo que ocurrió a continuación te sorprenderá: los autores, hombres y mujeres, dijeron que vale. Que claro, que ¿cómo no? Y es un buen primer paso a la hora de montar los cimientos de lo que vendrá más adelante. El problema radica en que el machismo es invisible a los ojos y todos y todas lo plasmamos sin excepción si no prestamos atención a los detalles. Sé que es difícil de tragar, que a mí también me han venido con esas y me han dejado muertísima en la bañera. Asumirlo, en cambio, es un punto de partida. Esta antología no se abandera como feminista sino que simplemente debe serlo por la responsabilidad artística inherente a la literatura. No hay más. Quien escribe tiene una intención y puede dejar huella en el lector, y debería, creo, espero, ser coherente con el contenido que produce. No me gustan las personas que escriben y se lavan las manos. No. Todo acto tiene su consecuencia. Escribir, más.

Me he comprometido a dar feedback constante a los autores. En la fase de propuestas (en la que los autores nos envían un resumen de lo que quieren escribir; lo hemos hecho para que no haya ochenta relatos sobre meigas, cincuenta de fantasmas y tres de vampiros, pero este es solo un apunte sobre la organización) hemos recibido planteamientos muy interesantes, así que por ese lado no puedo estar más satisfecha (porque significa que me expliqué bien en el email sobre el género, que era mi mayor temor...). Por otro, evaluamos con lupa que los relatos sean feministas, es decir, que buscamos eliminar móviles innecesarios como muertes o violaciones de mujeres que solo sirven para desencadenar puntos clave de la trama. Ese es un ejemplo. También buscamos la mayor diversidad racial posible. ¿Esto significa que ahora tenemos que tener personajes de todo tipo, altos, bajos, gordos, autistas, de etnias distintas? No y sí. Haz lo que creas conveniente porque cualquier opción tendrá repercusiones en los demás. Responsabilidad artística, ya lo he dicho antes. ¿Esto significa que será una antología políticamente correcta? No. Significa que será una antología verdaderamente inclusiva, y ya está. Probablemente se nos escapen micromachismos o situaciones que quizá otras personas detectarían de un plumazo; lo que está claro es que afinaremos al máximo para que no ocurra.
Por alguna razón Shutterstock cree que este es un sitio ideal para escribir.
Un buen autor escucha al editor, y un buen editor hace exactamente lo mismo. La conversación es una parte fundamental del proceso, además de enriquecedora debido al bagaje individual y emocional que imprimimos en él. Como escritora me habría gustado que me trataran con franqueza cuando algo no está al nivel esperado. También, que el editor se hubiera detenido a trabajar conmigo si veía potencial. Porque esa es otra: editor y autor establecen una relación horizontal. El editor trabaja con el autor. Ninguno está en una posición de autoridad, si acaso de consejo o recomendación, pero en ningún caso serán órdenes ni últimatums.

Sobra decir que estoy encantadísima con editar. Es una de mis pasiones (insertar meme: "el diseño gráfico es mi pasión") junto a comer, pagar las facturas del mes, jugar a videojuegos, practicar kendo y disfrutar de mis personas preferidas. Soy consciente de que lo escrito más arriba no es la piedra de Rosetta de la edición ni mucho menos, pero creo que compartir lo que sucede entre bambalinas ayuda a generar más empatía en un sector suficientemente castigado por la economía y por las modas del momento.

lunes, 27 de marzo de 2017

Jotun: El Vacío antes que la muerte

Los jotun tienen... malas pulgas.
“¿Cómo de grande es el pájaro que se posa sobre Yggdrasil?” se pregunta Thora mientras recorre el árbol que da vida al mundo; Vedrfolnir, el Halcón, vigila sus movimientos sentado entre los ojos de un águila sin nombre. La batalla contra los jotun, temibles gigantes elementales que dominan El Vacío, está próxima a su fin, y solo los dioses dictarán si Thora, la Vikinga, es digna del descanso eterno en el Valhalla.

Jotun, desarrollado por Thunder Lotus, es en sí mismo es una obra de arte, primero por sus gráficos pintados a mano (cada movimiento, cada paisaje), segundo por la historia que se desgrana a medida que completamos los niveles. La mecánica, sencilla, complementa al resto de elementos. No estorba y permite al jugador dejarse llevar por los escenarios. Opinión personal e intransferible: me parecía importante decir esto porque muchísimos juegos pecan de muchos comandos o muy complicados de recordar a priori, quitando protagonismo a la ambientación o ralentizando la inmersión en la atmósfera de juego.

Si tuviera que definir con una palabra a Thora, sería esta: implacable. Con los años he madurado cierto escepticismo que intenta boicotearme cada libro o cada juego que disfruto diciéndome cosas como: “no es para tanto”, “sí, eso está genial, ¿pero te has fijado en la falta de representación?”, “oh, vaya, otro Personaje Femenino ™ claramente desarrollado por un hombre que parece que no ha conocido una mujer en su vida…” y poco a poco la excitación inicial por un producto sorprendente se convierte en resignación disfrutable.
Bonito, LO SÉ.
Pues bien: ¡con Jotun no es así! ¿Por dónde empiezo? ¿Por la banda sonora? ¿Por su protagonista? Thora es una vikinga de los pies a la cabeza. Reconoces en ella el tesón del que tanto nos han hablado las leyendas nórdicas; en su forma de contar el conflicto central de su historia subyace una fortaleza que imprime aún más fuerza a sus acciones, y por tanto, a las nuestras; su corpulencia física, las capas de pieles unas encima de otras y el hacha (¡qué hacha!) la convierten en una mujer fielmente representada a su pueblo. Puede que llegue un momento en que no haga falta decir que tal personaje está bien hecho, pero todavía no ha llegado.

No quiero desvelar nada de los jotun, así que solo diré que cada uno está asociado a una runa y que las runas tienen un significado íntimamente relacionado con la clase de batalla a la que tendremos que enfrentarnos. Hablo, claro está, de matices, porque si estoy enamorada de Jotun es por los pequeños detalles; no esperéis grandes acertijos ni un Dark Souls de la vida. Algunas queremos llegar a viejas.

Es que es alucinante.
Jugadlo. De verdad. La delicadeza narrativa de Jotun ha despertado en mí un interés por los héroes nórdicos que antes no existía, y solo por eso quiero dar las gracias al equipo de Thunder Lotus. Uno nunca sabe cuánto inspira a los demás.

martes, 31 de enero de 2017

¡La zona de confort es real!

Esta es mi zona de confort ideal. Fuente.
Mis dos últimas lecturas me han alejado de mi zona de confort lectora, la fantasía y la ciencia ficción. Ocurrió naturalmente: cuando me quise dar cuenta estaba en el segundo capítulo de Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson, y en cuanto lo acabé me vi como una autómata yendo a buscar La maldición de Hill House, que también me ha flipado. La verdad es que 2016 fue un año aceptable en cuanto a lecturas, aceptable y nada más, porque acabé cansadísima de leer sinopsis parecidas entre sí, historias que me recordaban a otras y esas otras a otras más, personajes que me daba igual cómo se llamaran porque no conseguía conectar con ellos, etcétera. Todo esto lleva a una a pensar que el problema está dentro y no fuera. Así que lo primero que he hecho en 2017 es leer libros que hace un año no me habrían llamado la atención, que viene a ser mi Razón de Peso. Pasaba con el terror, con la novela histórica, con la romántica..., en fin, que tenía muchas puertas cerradas.

Del terror de Shirley Jackson he aprendido que la ambientación es capaz de sostener cualquier giro de guion conocido por el lector avezado. Piensa: los fantasmas de este libro querrán asustarme. Pero ¿y si lo que te inquieta realmente es todo lo demás? Las olas de oscuridad ascendiendo a medida que los personajes suben las escaleras hacia sus habitaciones, o, sin ir más lejos, la presentación de Hill House, que a mí me envaró en el sofá:
Ningún organismo vivo puede mantenerse cuerdo durante mucho tiempo en unas condiciones de realidad absoluta; incluso las alondras y las chicharras, suponen algunos, sueñan. Hill House, nada cuerda, se alzaba en soledad frente a las colinas, acumulando oscuridad en su interior; llevaba así ochenta años y así podría haber seguido otros ochenta más. En su interior, las paredes mantenían su verticalidad, los ladrillos se entrelazaban limpiamente, los suelos aguantaban firmes y las puertas permanecían cuidadosamente cerradas; el silencio empujaba incansable contra la madera y la piedra de Hill House, y lo que fuera que caminase allí, caminaba solo.
Al primer contacto visual con la casa, Eleanor, una de las protagonistas, piensa: es una casa vil. Espero que nadie me mire de ese modo; precisamente de ese modo quiero influir en el lector, trabajando su orientación en el escenario para que se familiarice con cada esquina y cada gesto de los personajes. El resto viene solo. Y, bueno, opinión personal e intransferible ahora: esta clase de ambientaciones (oscuras y opresivas, pero también drásticas) no son tan frecuentes en los mundos fantásticos. No me refiero al terror psicológico, sino a la capacidad del que escribe para mostrar las imágenes de su cabeza. Yo tengo un problema con la exposición, y es que soy impaciente. Enseguida quiero ir a la acción. Prefiero detenerme poco tiempo en los paisajes o en las emociones. Es mi talón de Aquiles (bueno, uno de tantos). Por eso he llegado a la conclusión de que necesito leer más libros donde la exposición forme parte de la exploración tanto fuera como dentro del personaje, y asiente las bases de la historia que quiero contar. Dicho así, hasta parece fácil.

Además, he abierto la veda a otro terreno virgen para mí: ¡los cómics! Ya empecé con El castillo de las estrellas, de Alex Alice y con La línea del tiempo: un viaje por la historia, de Peter Goes (que no es exactamente un cómic a decir verdad). El domingo arrasé mi cartera y compré Paper Girls (I y II) de Brian K. Vaughann y Leñadoras, de Noelle Stevenson. De momento estoy acertando. Se aceptan recomendaciones de lo que queráis. ¿Qué me gusta? Una historia divertida, seria o graciosa, que os haya encantado. Si además tiene un elenco protagonista bien construido, estoy dentro.
Por si he sido poco efusiva: ¡compradlos! ¡Están genial!